La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó oficialmente a los especialistas que conforman la Comisión de Gas no Convencional, un organismo asesorado por 54 científicos, tecnólogos y humanistas encargados de evaluar la viabilidad técnica, económica y ambiental del uso de la técnica de fracturación hidráulica o fracking en territorio nacional. Durante la comparecencia, se estableció que este grupo de trabajo proporcionará insumos clave para la toma de decisiones de políticas públicas, priorizando factores como el impacto ambiental, social y económico.
Estructura de las comisiones técnicas
La doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), detalló que el análisis se divide en cuatro comisiones especializadas. La Comisión de Ingeniería se encarga de estudiar los yacimientos y las técnicas de exploración específicas. Por su parte, la Comisión de Agua evaluó la disponibilidad hídrica, las fuentes de suministro necesarias y las estrategias de reutilización requeridas para el proceso.
La Comisión de Impacto analizó exhaustivamente las consecuencias ambientales, sociales, económicas y para la salud pública, así como los posibles efectos en el suelo y la atmósfera. Finalmente, la Comisión de Planeación y Prospectiva evalúa la viabilidad económica y social, los aspectos financieros y el marco normativo vigente, además de explorar alternativas para reducir la demanda energética, mejorar la eficiencia en el consumo y disminuir la dependencia de las importaciones de gas.
Contexto energético y dependencias actuales
La doctora en Geofísica Alma América Porres Luna destacó datos fundamentales sobre la matriz energética mexicana: el gas natural genera actualmente el 70% de la energía eléctrica utilizada en el país. Este combustible actúa como alternativa al carbón, combustóleo y coque de petróleo, materiales que generan mayores emisiones contaminantes. Sin embargo, existe una fuerte dependencia externa; el 75% del gas natural consumido se importa desde Estados Unidos, mientras que solo el 25% se produce internamente.
Dicha disparidad motiva el estudio del fracking como una estrategia para reducir la dependencia energética y evitar comprometer la soberanía nacional. El objetivo declarado por la administración es buscar dicha sobería energética minimizando el impacto ambiental, según lo manifestado por la propia presidenta Sheinbaum.
Cuencas con potencial versus zonas de exclusión
Los expertos identificaron tres cuencas geológicas con potencial significativo para la extracción de gas natural, acumulando un total estimado de 141.5 millones de millones de pies cúbicos. La Cuenca de Burgos abarca aproximadamente 50,000 kilómetros cuadrados entre Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, limitando al norte con la frontera estadounidense. La Cuenca Sabinas-Burro-Picachos, ubicada entre Coahuila y Nuevo León, posee un potencial de 67.0 millones de millones de metros cúbicos. La tercera zona, la Cuenca Tampico-Misantla, que incluye a Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla, cuenta con un potencial de 20.7 millones de millones de metros cúbicos.
No obstante, la investigadora de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, Paulina Góngora, sugirió explícitamente prohibir las actividades de aprovechamiento de yacimientos no convencionales en la Cuenca Tampico-Misantla. Esta recomendación se basa en criterios de protección social, biodiversidad y densidad demográfica. Según la tesis "Cuenca Tampico-Misantla, sus características geológicas y recursos naturales" del libro digital editado por Álvaro Jordán Palomares Romo, esta región es rica en hidrocarburos, agua y manganeso.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) citados en el texto académico, en 2024 esta cuenca tuvo una producción de 44 mil barriles diarios de petróleo, 65 millones de pies cúbicos diarios de gas natural y 0.6 millones de pies cúbicos diarios de nitrógeno. La decisión de excluir esta zona busca proteger estos recursos naturales existentes frente a los riesgos asociados a la extracción no convencional.
Técnica y requisitos del fracking
El método de fracking se aplica a hidrocarburos atrapados en poros de formaciones rocosas poco permeables llamadas lutitas bituminosas, situadas a profundidades entre 2,000 y 5,000 metros. Debido a la baja permeabilidad, se requiere perforar un pozo vertical hasta alcanzar la formación, seguido de perforaciones horizontales que pueden extenderse varios kilómetros en diversas direcciones.
A través de estos pozos, se fractura la roca inyectando a alta presión una mezcla de agua, arena y sustancias químicas, lo que fuerza el flujo de los hidrocarburos. Dado que el flujo disminuye rápidamente, es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción, lo que implica el requisito de utilizar terrenos extensos para su implementación efectiva.
Con base en los dictámenes de estas cuatro comisiones y los criterios de seguridad social y ambiental presentados por el comité, el gobierno federal procederá a definir el marco regulatorio final que delimite con precisión las áreas autorizadas y prohibidas para esta actividad en los próximos meses.



