Falta de licitaciones y regulación frenan inversión satelital en México
Regulación satelital mexicana frena inversiones del New Space

México necesita actualizar las reglas para asignar las posiciones en el espacio desde donde operan los satélites, conocidas como recursos orbitales, si quiere competir en la economía del New Space, un mercado impulsado por empresas privadas que desarrollan nuevas tecnologías para hacer más barato y eficiente el acceso al espacio.

Alonso Picazo Díaz, especialista en el sector satelital y consultor en telecomunicaciones, radiodifusión y competencia económica, planteó a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) modificar las reglas para la asignación de recursos orbitales, al considerar que el esquema vigente desincentiva la llegada de nuevos operadores e inversiones.

De acuerdo con el especialista, mantener las posiciones orbitales bajo un esquema de reserva del Estado, junto con los elevados costos regulatorios asociados a su explotación, resta competitividad a México frente al crecimiento de la economía espacial impulsada por compañías privadas.

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Recursos orbitales bajo control estatal

En México, las posiciones orbitales asignadas al país, así como las bandas de frecuencias vinculadas a ellas, son consideradas recursos estratégicos bajo el control del Estado. Este principio está establecido en el artículo 28 de la Constitución y fue conservado en la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, al formar parte del dominio público de la nación.

Aunque empresas públicas y privadas pueden operar satélites desde esas posiciones, únicamente pueden hacerlo mediante concesiones otorgadas por el Estado. Actualmente, compañías como Viasat y SES utilizan recursos orbitales bajo este esquema.

El crecimiento del New Space presiona cambios regulatorios

La industria espacial atraviesa una transformación impulsada por empresas privadas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic, que han reducido los costos de lanzamiento, desarrollado nuevas tecnologías y ampliado las aplicaciones comerciales de los servicios espaciales.

En paralelo, las constelaciones satelitales de órbita baja han modificado la prestación de servicios de conectividad, lo que obliga a las empresas interesadas en competir en estos mercados a obtener autorizaciones regulatorias en cada país y coordinar el uso del espectro con los operadores existentes.

De acuerdo con la consultora McKinsey, la rapidez con la que estos procesos se desarrollan depende del marco regulatorio de cada gobierno, lo que puede acelerar o retrasar la entrada de nuevos competidores. Además de ofrecer conectividad, las empresas privadas buscan que los gobiernos accedan a servicios de seguridad nacional, comunicaciones críticas y otras aplicaciones estratégicas mediante soluciones satelitales, como alternativa o complemento a las redes terrestres de fibra óptica.

Esta evolución ha impulsado las perspectivas de crecimiento del sector. El Foro Económico Mundial estima que la economía espacial alcanzará un valor de 1.8 billones de dólares hacia 2035.

Proponen transparentar los recursos orbitales disponibles

Como parte de la consulta pública que realiza la CRT para diseñar un nuevo proceso de subasta de espectro, Picazo propuso que el regulador publique un inventario de los recursos orbitales disponibles para México. El especialista también planteó dar a conocer cuáles posiciones orbitales se encuentran en proceso de coordinación internacional ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

“Esta información permitiría identificar qué activos pueden ponerse a licitación, dar mayor certidumbre a los inversionistas y facilitar la entrada de nuevos operadores al mercado satelital”, aseguró el especialista en el documento enviado al regulador. A su juicio, contar con esta información fortalecería la transparencia del mercado y permitiría diseñar procesos de asignación que incentiven una mayor competencia.

Más de dos décadas sin nuevas adjudicaciones

Picazo señaló que desde 1997 no se han impulsado mejoras significativas en las condiciones regulatorias del sector, situación que ha contribuido a que durante más de 20 años no se concreten nuevas adjudicaciones de recursos orbitales en México. El país únicamente ha realizado dos licitaciones de recursos orbitales: una en 1997 y otra durante la primera década de los años 2000.

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Como consecuencia, consideró que el mercado mexicano cuenta con pocos participantes privados capaces de aprovechar las oportunidades que ofrece la economía del New Space. A ello se suma el costo de las contraprestaciones por el uso de los recursos orbitales. Aunque estos pagos disminuyeron de más de 50 millones de dólares a alrededor de 1.5 millones de dólares, el especialista afirmó que el monto continúa siendo una barrera relevante para nuevos inversionistas.

En este contexto, sostuvo que la nueva arquitectura regulatoria encabezada por la CRT representa una oportunidad para redefinir la posición de México dentro de la economía espacial, siempre que el país transforme sus recursos orbitales en activos capaces de atraer inversión, innovación y nuevos participantes en un mercado que evoluciona rápidamente a escala global.