Al cierre de abril, el costo de los 33 productos básicos para la dieta de las familias mexicanas aumentó un 6.32 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior, según el monitoreo de precios realizado por Excélsior.
Canasta básica alcanza los 2,360.40 pesos
El precio para adquirir la canasta básica, definida por el extinto Coneval y actualmente utilizado por el Inegi, llegó a 2,360.40 pesos al 30 de abril. Este monto representa una presión inmediata sobre el bolsillo de los hogares y eleva el incremento acumulado en el primer cuatrimestre del año a un 3.42 por ciento.
Productos con mayores incrementos
El reporte destaca variaciones anuales que han obligado a las familias a modificar sus hábitos alimenticios. El producto con el mayor impacto fue la papa, cuyo precio por kilo se disparó a 59.00 pesos, un aumento anual de 79.33 por ciento. Le siguieron el jitomate con un alza de 69.05 por ciento, el chile cuaresmeño (47.37 por ciento) y el limón (42.86 por ciento).
Inflación general supera expectativas
El incremento en los alimentos no es un fenómeno aislado. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación general en la primera quincena de abril se situó en 4.53 por ciento anual, superando el 3.96 por ciento del mismo periodo del año anterior. Con esto, el indicador suma cuatro lecturas consecutivas por encima del rango de tolerancia del Banco de México (Banxico), que es de 3.0 por ciento más/menos un punto porcentual.
Factores externos agravan la situación
Además de los alimentos, factores externos como las tensiones en Medio Oriente han comenzado a influir en el índice nacional. La gasolina premium apareció recientemente entre los genéricos que más aportaron a la inflación, impulsada por el alza en los precios internacionales del crudo tras el conflicto en Irán.
Reingeniería del gasto familiar
La presión inflacionaria está obligando a una reorganización de las finanzas personales. Según la encuesta más reciente de Research Land, agencia de investigación de mercados de Grupo UPAX, el 52 por ciento de los mexicanos afirma que su realidad financiera en lo que va del año ha sido mucho más complicada de lo que anticipaba.
Para la mayoría, la gestión del dinero se ha convertido en una táctica de supervivencia. El 45 por ciento de los consultados declaró que ha tenido que priorizar gastos básicos por encima de cualquier otro plan, mientras que un 25 por ciento realiza ajustes constantes para mantenerse a flote.
“El alza en los precios no es un fenómeno abstracto; se traduce en decisiones cotidianas como recortar gastos en alimentos, salud, entretenimiento, no ahorrar y, mucho menos, comprar algún seguro”, apuntó Pablo Levy, director general de Research Land. Enfatizó que el consumidor mexicano está actuando bajo una lógica de emergencia: “Lo que vemos es una reacción racional: cuando la inflación presiona el bolsillo, las prioridades cambian”.



