Inflación baja a 5.51% en enero, pero energéticos mantienen presión alcista
Inflación baja a 5.51% pero energéticos siguen al alza

Inflación mexicana muestra descenso anual pero energéticos mantienen presión alcista

Durante la primera quincena de enero de 2018, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un comportamiento mixto que refleja las complejidades de la economía mexicana. La inflación anual se redujo significativamente al 5.51%, marcando una notable disminución desde el 6.8% observado en diciembre del año anterior y alcanzando su nivel más bajo desde marzo de 2017.

Detalles del comportamiento inflacionario

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) precisó que, respecto a la quincena previa, la inflación registró un incremento de 0.24% en los primeros quince días del año. Este aumento quincenal estuvo impulsado principalmente por productos específicos que experimentaron alzas considerables en sus precios:

  • Plátanos: 9.69% de incremento
  • Papa y otros tubérculos: 6.09% de aumento
  • Gas doméstico LP: 3.86% de alza
  • Huevo: 3.44% de incremento
  • Gasolina Magna: 1.47% de aumento

En menor medida, también se registraron incrementos en los costos de la vivienda propia, el suministro de electricidad y los derechos de suministro de agua, evidenciando que los energéticos y servicios básicos continúan ejerciendo presión sobre el bolsillo de los consumidores.

Productos con reducción de precios

En contraste con los aumentos mencionados, varios productos experimentaron descensos significativos en sus precios durante el mismo periodo:

  1. Jitomate
  2. Transporte aéreo
  3. Paquetes turísticos
  4. Calabacita y chayote
  5. Ropa de abrigo
  6. Chile poblano

Análisis de la inflación subyacente y no subyacente

Al interior del INPC, la inflación subyacente, que excluye los precios de energéticos y productos agropecuarios por su volatilidad, registró un aumento de 0.17% quincenal y de 4.63% anual durante el periodo analizado.

Por otro lado, el índice de precios no subyacente, compuesto precisamente por productos agropecuarios y energéticos, mostró un incremento más pronunciado de 0.43% quincenal, alcanzando una variación anual del 8.10%. Esta divergencia entre ambos índices subraya la presión específica que ejercen los energéticos en la economía familiar.

Advertencias de los economistas

Expertos económicos han recomendado cautela ante la reducción de la tasa anual de inflación, señalando que la baja se explica principalmente por un efecto base estadístico. En el mismo periodo del año anterior, se registró un fuerte incremento derivado de la liberación en los precios de los energéticos, lo que crea una comparación favorable para el presente año.

Economistas de Citibanamex explicaron que "los efectos de base de comparación desempeñaron un papel importante para el resultado anual, particularmente los provenientes del aumento en el precio de la gasolina de hace un año". Destacaron que los precios de la gasolina pasaron de crecer alrededor de 18% anual en promedio en la quincena pasada a solo 2.2% en las primeras dos semanas de enero.

Por su parte, especialistas de Banorte IXE coincidieron en señalar que "la fuerte caña en el mes se debe a un efecto de base, ya que la inflación en el mismo periodo del año anterior mostró un fuerte incremento derivado de la liberalización de los energéticos".

Perspectivas para el resto del año

A pesar de las advertencias, los economistas mantienen pronósticos optimistas para el cierre del año. Los expertos de Citibanamex enfatizaron que "mantenemos nuestro pronóstico que la inflación general cerrará 2018 en 4.1 por ciento", mientras que los analistas de Banorte IXE proyectan un cierre en 4.3%.

Sin embargo, persisten retos importantes que podrían obligar al Banco de México a elevar su tasa de interés hasta 7.75% este año, con el objetivo de llevar el Índice Nacional de Precios al Consumidor cerca de la meta de Banxico de 3% para 2019.

El ritmo de desaceleración inflacionaria, aunque lento según los expertos, parece ir en la dirección correcta, pero la presión de los energéticos y productos básicos continúa siendo un factor de preocupación para las finanzas de los hogares mexicanos.