Peso mexicano, segunda moneda más cara del mundo: análisis histórico
Peso, segunda moneda más cara en 10 años

El peso mexicano se posiciona como la segunda moneda más cara entre 17 divisas analizadas, de acuerdo con un indicador que mide su desviación respecto al comportamiento histórico. El análisis basado en el tipo de cambio real efectivo, que ajusta por inflación y las monedas de los principales socios comerciales, otorga al peso una puntuación de 1.77 en la métrica z-score, solo superada por el dólar australiano, que registra un 2.60. Cuanto más alto es ese indicador, mayor es la distancia entre el valor actual y el promedio de los últimos diez años.

¿Qué significa el z-score?

Ramsé Gutiérrez, vicepresidente senior y codirector de Inversiones en Franklin Templeton, explicó que los valores positivos indican que una moneda está más cara o apreciada frente a su propia historia, mientras que los negativos muestran que se encuentra relativamente barata. "El peso mexicano aparece entre las monedas más caras del universo analizado, con un z-score claramente positivo", señaló. No obstante, advirtió que una moneda puede permanecer en una valuación elevada durante periodos prolongados, aunque estos niveles suelen asociarse con un menor margen de apreciación futura y una mayor sensibilidad ante cambios en las tasas, los flujos globales o la percepción de riesgo.

Janneth Quiróz, directora de Análisis Económico de Monex, agregó que es importante distinguir entre una moneda 'sobrevaluada' desde un punto de vista estadístico y una cuyo precio sea necesariamente insostenible. Los mercados financieros incorporan condiciones actuales y expectativas, por lo que si los factores que respaldan una moneda cambian de manera estructural, su nivel de equilibrio también puede modificarse.

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Factores que sostienen la fortaleza del peso

La apreciación del peso se explica en parte por las tasas de interés reales de México, que se mantienen entre las más atractivas de las economías emergentes. Aunque el Banco de México ha recortado su tasa de referencia, el diferencial frente a Estados Unidos todavía favorece la entrada de recursos hacia bonos y activos denominados en pesos. A esto se suman los ingresos por remesas, el desempeño de las exportaciones manufactureras y los flujos de inversión extranjera directa, aunque buena parte de estos últimos corresponde a la reinversión de utilidades de empresas que ya operan en México.

Quiróz destacó también la integración comercial con Estados Unidos, la autonomía de Banxico y la percepción de una inflación relativamente controlada como factores que han sostenido la confianza en la moneda. Además, el peso es una de las divisas emergentes más líquidas y negociadas en los mercados internacionales, lo que permite a los inversionistas utilizarlo para operaciones relacionadas con el apetito global por riesgo, generando una demanda adicional.

La apreciación no responde solo a factores internos. Parte de ella se explica por la debilidad global del dólar ante las expectativas de una política monetaria menos restrictiva de la Reserva Federal y una moderación del crecimiento estadounidense. "La apreciación observada es resultado tanto de un peso relativamente fuerte como de un dólar relativamente más débil", dijo Quiróz.

Otras mediciones confirman la valuación elevada

El hallazgo de Franklin Templeton coincide con otras estimaciones. RBC calculó en abril, mediante un método de paridad de poder adquisitivo, que el dólar debería cotizar cerca de 20.51 pesos mexicanos, frente a los 17.94 pesos observados entonces. Actualmente, el tipo de cambio ronda los 17.46 pesos por dólar. La diferencia de 2.57 pesos, equivalente a alrededor de 14%, sugiere que la moneda mexicana está más fuerte de lo que justificarían los precios relativos entre México y Estados Unidos. Aunque la metodología no es idéntica, ambas mediciones apuntan en la misma dirección: el peso se encuentra caro frente a referencias económicas o históricas.

Gutiérrez advirtió que, si bien el peso podría fortalecerse aún más, cada avance adicional sería más difícil de justificar y dependería de que continúen los factores que actualmente lo respaldan. El margen para nuevas alzas es reducido.

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Impacto de una moneda fuerte

Un peso apreciado genera beneficios para consumidores y empresas. Reduce el precio en moneda nacional de maquinaria, equipo, tecnología e insumos importados, ayuda a contener la inflación y disminuye el costo de las deudas en dólares. También aumenta el poder adquisitivo de los mexicanos que compran bienes importados o viajan al extranjero.

Sin embargo, la fortaleza cambiaria tiene costos para los exportadores. Cada dólar obtenido se convierte en una menor cantidad de pesos, lo que puede reducir sus ingresos y márgenes. El impacto es mayor entre pequeñas y medianas empresas proveedoras, que operan con márgenes reducidos y tienen menos acceso a instrumentos de cobertura cambiaria. Una apreciación prolongada también puede disminuir la ventaja de costos que México ha utilizado para atraer manufactura.

No obstante, el tipo de cambio es solo uno de los factores considerados por las empresas al decidir dónde invertir. La cercanía con Estados Unidos, el acceso proporcionado por el T-MEC, la infraestructura, la disponibilidad de trabajadores capacitados y la integración de las cadenas de suministro pueden ser más importantes que el nivel puntual del peso.

Para Quiróz, la principal preocupación no debería ser que la moneda sea fuerte, sino que esa fortaleza no esté acompañada por aumentos sostenidos de productividad. Si la apreciación refleja más inversión, tecnología, capacidad exportadora y estabilidad macroeconómica, puede sostenerse sin comprometer la competitividad. Pero si depende principalmente de tasas elevadas, movimientos temporales del dólar y flujos financieros de corto plazo, el riesgo de una corrección aumentará.