El 10 de agosto de 2026, un sismo de magnitud 7.4 sacudió el territorio colombiano, afectando gravemente a varias regiones. La actriz mexicana Laura Flores se encontraba en ese momento dentro del aeropuerto internacional de Bogotá, lo que le permitió experimentar directamente los efectos del fenómeno telúrico. En sus declaraciones posteriores, la artista describió la situación como intensa y confirmó que, aunque no estaba ubicada en el epicentro, percibió movimientos significativos.
Testimonio directo desde el aeropuerto de Bogotá
Laura Flores detalló que el movimiento comenzó mientras ella se encontraba en las instalaciones aeroportuarias junto a su hija. Al referirse a la intensidad del evento, la actriz utilizó términos contundentes para describir la vibración: "se movió todo y feo". Añadió que sintió el sismo como algo "duro" y con una duración considerable, estimando que pudo haber durado "casi como un minuto", aunque aclaró que estas son percepciones subjetivas ya que no existen datos oficiales confirmados sobre la duración exacta del temblor en esa zona específica.
Es importante contextualizar que el epicentro de este sismo de 7.4 grados se localizó en San José del Palmar. El evento ocurrió a las 7:34 a.m., hora local, generando preocupación inmediata y daños visibles que fueron capturados en videos compartidos en redes sociales, donde se observan edificios colapsados y estructuras dañadas en las zonas más afectadas.
Sorprendida por la falta de protocolos sísmicos
Más allá de la experiencia personal, Laura Flores expresó su sorpresa ante la reacción institucional y social en la capital colombiana. La actriz destacó que en Bogotá existe una notable carencia de protocolos establecidos para actuar durante un sismo. Su comentario se basó en la premisa de que, debido a la baja frecuencia de terremotos en la ciudad, no se han implementado medidas de contingencia robustas.
"En Bogotá casi nunca tiembla (...) no hay protocolo porque casi no tiembla", afirmó la actriz. Esta observación resalta una brecha en la preparación civil de la capital, contrastando con otras regiones del país o del mundo donde la actividad sísmica es recurrente y los procedimientos de evacuación y seguridad están más definidos.
Solidaridad con las zonas afectadas
A pesar de la crítica hacia la falta de preparación operativa, Laura Flores enfatizó su apoyo moral hacia la población colombiana. Reconociendo el susto que generó el evento, dirigió sus palabras de consuelo a quienes se encuentran en las áreas impactadas por el terremoto. "Abrazos a la gente que está en las zonas afectadas en el interior del país", escribió en sus redes sociales, mostrando empatía hacia la comunidad que enfrenta las consecuencias del desastre natural.
El sismo ha generado una ola de solidaridad internacional, con líderes políticos como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ofreciendo asistencia a Colombia tras el incidente. Mientras tanto, en Colombia continúan los esfuerzos por evaluar los daños y brindar atención a las víctimas, mientras la sociedad reflexiona sobre la necesidad de mejorar los sistemas de alerta y respuesta ante fenómenos naturales que, aunque infrecuentes en ciertas zonas, pueden tener impactos devastadores.



