Nadie nos va a extrañar T2: salud mental, duelo y nostalgia
Nadie nos va a extrañar T2: salud mental y duelo

“Es una serie hecha desde un lugar honesto, desde un respeto por el público”, afirma Camila Calónico, quien da vida a Marifer en Nadie nos va a extrañar. Para la actriz, ese ingrediente fue clave para que la audiencia conectara de inmediato con una historia que aborda la amistad, el despertar sexual, el alcohol, las traiciones y, sobre todo, un tema que atraviesa a toda la sociedad: el suicidio.

La serie, que estrenó su primera temporada con una respuesta inesperada, regresará el próximo 7 de agosto con todos los capítulos de su segunda entrega en Prime Video. En esta nueva etapa, el grupo de amigos se enfrenta a un duelo profundo: la ausencia de alguien que ya no está, y al mismo tiempo, el duelo por todo lo que dejan atrás al terminar la secundaria y comenzar el bachillerato.

La honestidad como punto de partida

“La audiencia necesita conectar y necesita ver historias reales, y lo logramos desde la transparencia, el corazón que se puso”, explicó Calónico. En su experiencia, el impacto de la serie trascendió la pantalla: “Llegaron mamás, llegaron niños diciendo ‘por fin pude ver una serie con mi hijo’, ‘por fin pudimos ver una serie en familia’ o ‘se juntaron todos mis amigos a ver una serie’”.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La historia de un grupo de amigos que encuentra en su círculo cercano un lugar seguro, también retrata las dudas sexuales, el cariño por la amistad, la experimentación, los rumores y el desamor. Pero fue el tratamiento del suicidio lo que transformó tanto a la audiencia como al elenco. Virgilio Delgado, quien interpreta a Tenoch, confesó que los personajes les enseñaron sobre salud mental: “Claro, nosotros aprendimos con nuestros personajes, nos enseñó que existen ciertos niveles de ansiedad, de depresión y muchas cosas relacionadas con la salud mental, cosas que no son como uno se las imagina. Alguien puede estar pasando por cosas muy fuertes y no todo el tiempo lo ves triste. Hay muchas caras para eso”, dijo a Excélsior.

Salud mental, duelo y una red de apoyo

En la segunda temporada, la amistad se convierte en el vehículo para explorar el duelo. El grupo deberá enfrentar la ausencia de alguien importante, un tema delicado que llega junto con la llamada “crisis de los 18”: las preguntas sobre el futuro, los estudios y el destino del peculiar negocio que mantienen, que parece tener los días contados.

Macarena Oz, que da vida a Daniela, reflexionó sobre la importancia de la red de apoyo: “Los problemas del personaje en la primera temporada lo superaron. Pero creemos que en la vida, si tienes tu red de apoyo, si tienes a tus amigos, si tienes a alguien en quien confiar, perfectamente te puedes apoyar en ellos cuando estés en una situación tan delicada como es la depresión”.

Esta visión también conecta con una realidad que persiste en la memoria colectiva: los años 90. La serie recupera la música de Duncan Dhu y Caifanes, los walkman, los casetes, la radio y un mundo sin dispositivos móviles. Un escenario que resultó ajeno para un elenco conformado por jóvenes de no más de 25 años, pero que despertó una nostalgia inmediata en el público.

La nostalgia de los 90 y el retorno a lo humano

“Es una época preciosa, es increíble siempre poder regresar y empaparse de esa cultura noventera que era tan padre”, señaló Virgilio Delgado. El actor destacó que, a diferencia de hoy, la falta de tecnología generó una convivencia más humana: “Muchas veces, incluso en set, teníamos que estar sin los celulares, y nos dimos cuenta de que era un contacto muy humano porque no estabas pegado a la pantalla”.

Macarena Oz coincidió: “Sí tuvimos que convivir mucho entre nosotros. Era algo que pasaba en los noventa y que a mí ya no me pasa, y creo que fue de lo que más disfrutamos: meternos en un túnel del tiempo de algo que no vivimos ninguno de nosotros. Poder relacionarte con la gente que tienes al lado sin estar pegado a una pantalla”. Esa cercanía se reflejó en el set, entre el elenco y la producción. “Había un trato muy humano”, añadió.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

No subestimar a la audiencia

Para Camila Calónico, uno de los mayores aciertos de la producción fue el respeto hacia el público. “La audiencia quiere ver cosas reales, y la audiencia es muy capaz de entender temas tan complejos como estos que suceden a diario y en todos los estratos”, sostuvo. “Vemos series que subestiman eso, y esta serie no lo hizo”.

Con una segunda temporada a punto de llegar, el equipo de Nadie nos va a extrañar se muestra listo para volver a conectar con una audiencia que, como ellos, aprendió que las historias más honestas son las que dejan una huella.