El acuerdo para el aterrizaje de Betssy Chávez en territorio mexicano, consumado la mañana del viernes, ha dado por concluida una crisis política que se extendió durante tres años y medio entre ambos países. A pesar de la tensión diplomática mantenida, los flujos comerciales y turísticos no sufieron interrupciones significativas; los ciudadanos mexicanos continuaron viajando a Perú y los peruanos mantuvieron su presencia en México sin restricciones mayores.
Impacto económico mínimo y contexto histórico
La disputa bilateral tuvo un alcance económico limitado para la nación azteca. Las transacciones comerciales entre México y Perú representan apenas el 0.2% del comercio exterior total de México, lo que indica que el conflicto no afectó sustancialmente la balanza comercial nacional.
Betssy Chávez ocupaba el cargo de primera ministra durante el gobierno del presidente Pedro Castillo. En las elecciones de 2021, Castillo derrotó a Keiko Fujimori con una diferencia extremadamente ajustada de 44 mil votos sobre un total de 17.5 millones de sufragios emitidos. Con este estrecho margen electoral, el mandatario buscó implementar un programa político de izquierda radical, medida que generó un fuerte rechazo en el Congreso peruano.
La historia política reciente de Perú se caracteriza por la inestabilidad institucional. Durante el siglo XXI, el país ha experimentado cinco destituciones presidenciales y dos renuncias voluntarias, un patrón que marcó el contexto en el que se desarrolló la presidencia de Castillo.
Autogolpe y búsqueda de asilo
En diciembre de 2022, ante la presión legislativa para su destitución, Pedro Castillo anunció medidas drásticas que incluyeron la disolución del Congreso, la "reorganización" del Poder Judicial y la imposición de un toque de queda. Esta acción fue calificada como un autogolpe de Estado. Ninguna de las instituciones del poder público secundó la decisión del presidente.
Frente al fracaso de su intento de consolidar el control absoluto, Castillo intentó buscar refugio en la embajada de México en Lima. Sin embargo, fue detenido antes de poder ingresar a las instalaciones diplomáticas. Desde ese momento, se encuentra recluido en prisión.
Por el contrario, Betssy Chávez logró refugiarse exitosamente en la misma embajada, obtuvo el estatus de asilo y posteriormente se exilió hacia México. Este desenlace contrasta con la suerte corrida por el expresidente peruano.
Posición oficial y advertencias de Lima
El gobierno actual de Perú, encabezado por Keiko Fujimori, ha establecido claramente que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas no implica renunciar al derecho de solicitar la extradición eventual de Betssy Chávez si las circunstancias legales así lo requieren.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que el nuevo momento diplomático no significa que México deje de "defender al presidente Castillo", denominación que utiliza oficialmente. Cabe recordar que Castillo intentó ejercer un control absoluto que no recibió respaldo suficiente mediante los votos populares.
Este apoyo político no es exclusivo del periodo actual. Durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador en 2022, tampoco se cuestionó esta posición. El artículo señala que existe una fascinación por parte de la corriente política conocida como 4T hacia figuras como Castillo y Chávez, independientemente de los contextos históricos o las controversias legales asociadas.
Con la llegada de Betssy Chávez, se cierra un capítulo diplomático, pero persisten las tensiones legales pendientes entre ambas naciones respecto al estatuto jurídico de los exfuncionarios peruanos involucrados en la crisis de 2022.



