El Banco de México (Banxico) ha publicado sus registros más recientes sobre la falsificación de dinero en efectivo, confirmando que el billete de 500 pesos sigue siendo el objetivo principal de los delincuentes financieros. Durante el año completo de 2025, la institución identificó un total de 291,650 billetes apócrifos y 1,072 monedas falsas de diversas denominaciones. Estos datos abarcan desde los registros acumulados de 2025 hasta las detecciones realizadas en el primer semestre de 2026, proporcionando un panorama detallado sobre qué denominaciones son más vulnerables a la imitación.
Dominio del billete de 500 pesos
La denominación de 500 pesos mantiene su posición como la pieza más falsificada en el país, aprovechando su alta circulación y valor para maximizar el beneficio de los falsificadores. Según los datos oficiales de Banxico, durante 2025 se detectaron 148,641 piezas falsas de este tipo. La tendencia continuó en el primer semestre de 2026, donde la institución identificó 62,052 unidades apócrifas adicionales. Esta concentración de falsificaciones resalta la necesidad de precaución al recibir cambios o realizar transacciones con esta denominación específica.
Según el reporte, el billete de 500 pesos es la pieza que acumula más casos de falsificación en México, lo que refleja la estrategia de los criminales por atacar las notas de mayor valor dentro del rango de uso cotidiano. La facilidad de introducir estas piezas en el sistema económico las convierte en una herramienta prioritaria para el lavado de dinero y fraudes menores.
Incremento en billetes de 100 y 200 pesos
Tras el billete de 500 pesos, las denominaciones de 100 y 200 pesos completan el top tres de las notas más imitadas. El billete de 100 pesos mostró uno de los incrementos más significativos en los registros recientes. En 2025, Banxico encontró 73,869 piezas falsas, un aumento notable comparado con las 23,672 unidades detectadas en 2024. Para la primera mitad de 2026, esta cifra llegó a 26,733 billetes falsificados, consolidando su lugar como la segunda denominación más afectada.
El billete de 200 pesos se mantiene como la tercera denominación más falsificada. Durante 2025 se contabilizaron 56,149 piezas falsas, mientras que en el primer semestre de 2026 se detectaron 26,021 unidades. Estas cifras indican que los falsificadores están diversificando sus ataques hacia las notas de valor medio, que también tienen una alta rotación en el comercio diario.
Menor incidencia en otras denominaciones
En contraste con las notas principales, los billetes de mayor y menor denominación presentan niveles considerablemente más bajos de falsificación. El billete de 1,000 pesos registró 6,770 piezas falsas en 2025 y 3,683 en el primer semestre de 2026. Por su parte, el billete de 50 pesos experimentó una caída drástica después de un pico atípico en 2022, cuando se detectaron más de 110,000 piezas falsas; en 2025 la cifra bajó a 5,795 unidades y a 3,527 durante los primeros seis meses de 2026.
El billete de 20 pesos resulta ser la denominación menos falsificada, con solo 426 piezas falsas reportadas en 2025 y 768 en el primer semestre de 2026. Los datos de Banxico demuestran que, aunque todas las denominaciones pueden ser objeto de imitación, los delincuentes priorizan aquellas con mayor uso común y valor intermedio-alto para facilitar su introducción sin llamar demasiado la atención inmediata.
Falsificación de monedas metálicas
A diferencia de los billetes, la falsificación de monedas en México representa un problema de volumen mucho menor. De acuerdo con los registros más recientes del Banco de México, durante 2025 se detectaron 1,072 monedas falsas de todas las denominaciones combinadas, una cifra muy inferior frente a las 291,650 piezas de billetes apócrifos identificadas en el mismo periodo.
Entre las monedas nacionales, la de 10 pesos es, por amplio margen, la más falsificada. Esta denominación concentra la mayoría de las piezas falsas detectadas por Banxico. Históricamente, alcanzó su punto máximo en 2019 con 2,730 unidades falsas; para 2024 la cifra descendió a 1,423 piezas y en 2025 fue de 970 monedas apócrifas. Durante el primer semestre de 2026 se identificaron 57 piezas falsas de este tipo.
La moneda de 5 pesos ocupa el segundo lugar, aunque con cifras muy bajas. En 2019 registró 256 piezas falsas y en 2024 tuvo un repunte con 215 unidades. Para 2025 la cifra bajó a 95 piezas, mientras que en la primera mitad de 2026 no se detectaron monedas falsas de esta denominación. La moneda de 100 pesos, pese a tener menor circulación cotidiana, ha presentado algunos casos aislados; su máximo histórico fue en 2020 con 38 piezas falsas, pero en 2025 solo se detectó una unidad y no se registraron casos en el primer semestre de 2026.
Las demás denominaciones, incluyendo las de 1, 2, 20 y 50 pesos, muestran niveles prácticamente marginales. Por ejemplo, la moneda de 20 pesos, a pesar de sus diseños conmemorativos y amplia circulación, solo registró 3 piezas falsas en 2025 y 2 durante el primer semestre de 2026. El fenómeno de falsificación monetaria en México se centra casi exclusivamente en los billetes, especialmente en las denominaciones de 500, 100 y 200 pesos.
Protocolo de verificación y actuación
Para mitigar el riesgo de recibir dinero falso, Banxico recomienda a la población utilizar el método de tocar, mirar y girar para verificar los elementos de seguridad. En los billetes, es crucial percibir los relieves táctiles en textos, números y personajes, así como observar la nitidez de los gráficos, la uniformidad de los colores, la marca de agua y el hilo de seguridad. Además, al girar la nota, elementos como los números deben cambiar de color o mostrar movimiento, y el papel debe presentar la textura característica de los billetes mexicanos.
En el caso de las monedas, la verificación se basa en examinar los relieves definidos, los bordes específicos, el peso, el grosor y las dimensiones exactas. Cualquier anomalía en el acabado, letras borrosas o símbolos mal alineados puede indicar una falsificación. Si una persona recibe una pieza sospechosa, Banxico establece que no debe volver a ponerla en circulación. Lo recomendable es llevarla a una sucursal bancaria para que sea enviada a la institución y determine su autenticidad, contribuyendo así a la reducción del dinero falso en el mercado.



