Lecheros de EU presionan a México en T-MEC por nombres de quesos
EU exige a México claridad en nombres de quesos en T-MEC

La industria láctea de Estados Unidos ha intensificado su presión diplomática y comercial sobre México durante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El foco central de esta disputa radica en el uso de denominaciones como feta, asiago, gruyere y gorgonzola. Los productores estadounidenses argumentan que estos términos se han convertido en nombres comunes genéricos y exigen que México permita su libre utilización, rechazando las restricciones basadas en indicaciones geográficas que protegen el modelo europeo.

Dominancia del mercado mexicano

México representa un pilar fundamental para las exportaciones agrícolas de Estados Unidos. Según datos proporcionados por el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA), el país norteamericano absorbió más de una cuarta parte de todas sus exportaciones de productos lácteos en el último año, alcanzando un valor total de 2,500 millones de dólares. En el segmento específico de quesos, la presencia estadounidense es abrumadora: en 2025, México importó 232,000 toneladas métricas de este producto, lo que implica un incremento del 5% respecto al año anterior.

De ese volumen total, el 87% provino directamente de Estados Unidos, equivalente a aproximadamente 202,000 toneladas. Este dato contrasta drásticamente con la suma de todos los demás proveedores, que juntos representaron apenas 30,000 toneladas. Países como los Países Bajos, Chile y Nueva Zelanda mantienen ventas de quesos de especialidad en el territorio mexicano, pero sus cifras permanecen muy lejos de la hegemonía estadounidense. Para 2026, el USDA proyecta que las importaciones mexicanas alcancen un nuevo récord de 240,000 toneladas, manteniendo un crecimiento anual del 3%.

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Brecha entre producción y consumo interno

La dependencia de las importaciones se explica por la incapacidad de la producción nacional para cubrir la demanda interna. En 2025, el consumo de queso en México alcanzó las 711,000 toneladas, mientras que la producción local se situó en 485,000 toneladas. Esto significa que el queso originario de Estados Unidos representó cerca del 28% de todo el volumen consumido en el país. Las proyecciones para 2026 indican que esta brecha persistirá: se espera que la producción nacional avance a 495,000 toneladas, frente a un consumo estimado de 726,000 toneladas, requiriendo así 240,000 toneladas adicionales de compras externas.

Entre 2024 y 2026, las importaciones crecerán poco más del 8%, mientras que la producción nacional solo avanzará alrededor del 4.4%. Esta dinámica estructural refuerza la postura de la National Milk Producers Federation (NMPF) y del Consejo de Desarrollo de Exportaciones de Productos Lácteos de EE.UU. (USDEC), quienes definen a México como un mercado "invaluable e irremplazable" que debe ser preservado mediante acuerdos comerciales estables.

El conflicto por las indicaciones geográficas

El núcleo de la disputa comercial no es solo el volumen, sino la etiqueta. La NMPF y el USDEC sostienen que México no está aplicando plenamente las disposiciones del capítulo de propiedad intelectual del T-MEC. Critican específicamente la falta de un reglamento definitivo para la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial y decisiones recientes del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) que favorecen el sistema europeo de protección geográfica.

La situación se complicó tras la modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea, donde ambas partes acordaron extender la protección a más de 340 indicaciones geográficas europeas. Ante esto, los productores estadounidenses solicitan que estas denominaciones no obtengan protección automática, sino que pasen por los procedimientos estándar de registro, oposición y cancelación establecidos en el T-MEC. Un caso emblemático es el rechazo del IMPI a una marca que contenía el término "feta", decisión que las organizaciones norteamericanas cuestionan alegando que dicho término aún no cuenta con protección formal en México bajo los mecanismos adecuados.

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Adicionalmente, señalan preocupaciones regulatorias sobre la reducción del periodo para oponerse al reconocimiento de una indicación geográfica, propuesto para bajar de 60 a 30 días en 2025. Consideran este plazo insuficiente para que empresas extranjeras puedan conocer las solicitudes, preparar argumentos jurídicos y ejercer su derecho de defensa efectiva.

Tensión paralela con Canadá

Mientras que en el caso de México el objetivo es preservar el acceso a un mercado ya dominado, la relación con Canadá presenta un tono más confrontativo. La NMPF y el USDEC acusan a Ottawa de limitar artificialmente el acceso mediante la administración de cupos, violando los derechos obtenidos en el T-MEC. En categorías específicas, el uso de cupos cayó hasta un 3% para leche descremada en polvo, un 8% para concentrados de proteína de leche y un 12% para yogurt y suero de leche cultivado.

Asimismo, reportan que Canadá ha utilizado clasificaciones arancelarias alternativas para exportar sólidos lácteos sin grasa, evadiendo las disciplinas del acuerdo. Las ventas canadienses de mezclas lácteas descremadas y leche en polvo con grasa aumentaron de 77,000 toneladas antes del T-MEC a 166,000 en 2024, de las cuales más de 147,000 terminaron en Estados Unidos. La estrategia actual incluye la participación directa de representantes de la NMPF, como Jaime Castaneda y Shawna Morris, en las rondas bilaterales celebradas en Ciudad de México, con la intención de resolver estos asuntos críticos antes de la renovación del tratado prevista para septiembre.