La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha rebajado sus previsiones de crecimiento económico mundial para 2026 debido al conflicto en Medio Oriente, que ha disparado los precios de la energía y los fertilizantes. En su informe titulado "Bajo presión", presentado este miércoles, el organismo establece dos escenarios posibles ante la evolución incierta de la guerra.
Dos escenarios para el crecimiento global
Según el informe, si las perturbaciones son "limitadas" en el tiempo, el crecimiento mundial pasaría del 3.4% en 2025 al 2.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026. Sin embargo, si el conflicto se prolonga hasta 2027, la desaceleración podría ser mayor, con un crecimiento de apenas 2.1% este año. En marzo, la OCDE había proyectado un 2.9% para 2026.
"El choque energético derivado del conflicto en Oriente Medio es real y grave. Está generando un aumento de los costos y de la incertidumbre para los hogares y las empresas en todo el mundo", declaró el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, durante la presentación del informe.
Impacto en América Latina
En la región, la OCDE revisó al alza su previsión de expansión para Brasil en 2026, situándola en 1.6% (0.1 puntos porcentuales más que en marzo). Para Argentina, mantuvo sin cambios su proyección en 2.8%. En contraste, recortó la estimación para México a 1.3%, una reducción de 0.5 puntos porcentuales respecto a su pronóstico anterior.
Efectos duraderos del conflicto
La guerra, iniciada el 28 de febrero con el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha sacudido la economía global, especialmente por el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de hidrocarburos. Aunque se alcanzó un frágil cese al fuego el 8 de abril, las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán están estancadas.
"Los efectos económicos de este conflicto probablemente se sentirán durante bastante tiempo, incluso después de que termine", advierte el informe, que destaca la necesidad de reparar infraestructuras dañadas y vías de transporte.
Las economías asiáticas, muy dependientes de las importaciones de Medio Oriente, se encuentran entre las más afectadas, junto con los países en desarrollo y los del Golfo. "Pero el impacto se sentirá en todas partes, debido a las interconexiones en las cadenas de suministro mundiales y a la integración de los mercados energéticos globales", subrayó la OCDE.
Riesgo de recesión y recomendaciones
Si las perturbaciones se prolongan, algunas economías podrían caer en recesión, advierte el organismo. Por ello, la OCDE recomienda limitar en el tiempo las medidas de apoyo a hogares y empresas, y no generalizarlas, para contener su impacto en los presupuestos nacionales y estar preparados para posibles estímulos adicionales.
En el escenario base, que asume una salida negociada al conflicto, la OCDE proyecta un crecimiento del 2% para Estados Unidos en 2026, mientras que China crecería 4.5% e India 6.3%. La zona euro se expandiría 0.8%, con España (2.2%) superando a Alemania y Francia (ambas con 0.7%).
Inflación y política monetaria
La OCDE estima que la inflación anual en el G20 pasará del 3.4% en 2025 al 4% en 2026, antes de moderarse al 3.1% en 2027, a medida que los precios de la energía y los alimentos se estabilicen. No obstante, recomienda a los bancos centrales mantenerse vigilantes y ajustar la política monetaria si se observan presiones inflacionarias generalizadas o una desaceleración significativa.
Reducir la dependencia energética
La OCDE insta a los países a disminuir su dependencia de las importaciones de hidrocarburos y diversificar sus fuentes de energía. El economista jefe, Stefano Scarpetta, señaló que España ha resistido mejor esta crisis energética gracias a su diversificación. Cormann añadió que "ampliar la capacidad nuclear, incluso mediante pequeños reactores modulares, puede proporcionar energía fiable y con bajas emisiones que complemente a las renovables".
En un escenario de falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la escasez de suministro no solo afectaría al sector agrícola y los precios de los alimentos, sino también a sectores estratégicos como la inteligencia artificial, alerta el informe.



