Estados Unidos concretó este jueves su salida definitiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que cierra un capítulo de más de siete décadas de membresía institucional. El proceso se formalizó al cumplirse el plazo legal de un año establecido por la legislación estadounidense, derivado de la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en enero de 2025.
Origen político y justificaciones de la retirada
La iniciativa comenzó el 20 de enero de 2025, día de la toma de posesión de Trump en la Casa Blanca, cuando firmó el documento que notificó formalmente a la agencia de la ONU su intención de retirarse. Esta medida recupera una postura crítica que el mandatario ya había expresado durante su primer mandato, época en la que acusó a la organización de una mala gestión durante la pandemia de COVID-19.
En el texto de la orden ejecutiva, el gobierno estadounidense detalló varias razones estructurales para la separación. Se alega que la OMS ha fallado en su respuesta ante emergencias sanitarias globales, carece de independencia frente a la influencia política de ciertos Estados miembros —citándose específicamente a China— y no ha logrado implementar reformas necesarias. Asimismo, se señala que el sistema actual de aportaciones financieras es injusto para Washington.
Funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos destacaron las disparidades en las contribuciones financieras. Señalaron que Estados Unidos ha aportado hasta el 25 por ciento del presupuesto total de la OMS, mientras que otros países con poblaciones significativamente mayores contribuyen con montos menores. En contraste, se denunció que China, con una población aproximadamente 300 por ciento mayor, aporta cerca de 90 por ciento menos en cuotas obligatorias.
Impacto financiero y adeudos pendientes
La retirada tiene consecuencias económicas inmediatas y cuantificables para la organización. De acuerdo con datos propios de la OMS, Estados Unidos aportaba en promedio el 18 por ciento de su financiamiento anual. La pérdida de este flujo de caja ha obligado a la agencia a reducir su equipo directivo a la mitad y está preparando recortes adicionales que podrían afectar a una cuarta parte de su personal a mediados de 2026.
Sobre los pagos atrasados, las autoridades estadounidenses reiteraron que no planean cubrir los adeudos correspondientes a los años 2024 y 2025, cuya cifra se estima entre 260 y 280 millones de dólares. Los funcionarios federales argumentaron que la resolución conjunta del Congreso mediante la cual Estados Unidos se integró a la OMS en 1948 no establece que el pago de cuotas pendientes sea un requisito previo para concretar la salida.
Reacciones y perspectivas de salud pública
Tras el anuncio inicial en enero de 2025, la OMS solicitó a Estados Unidos reconsiderar su decisión. En un comunicado, el organismo expresó su disposición a mantener un diálogo constructivo y subrayó la importancia vital de la cooperación internacional para proteger la salud global. Sin embargo, con la formalización de este jueves, el vínculo institucional entre Washington y la agencia queda oficialmente cerrado.
Expertos en salud pública han advertido que la ausencia de Estados Unidos podría limitar severamente la capacidad del organismo para detectar, prevenir y responder a futuras amenazas sanitarias. La preocupación central radica en el riesgo de nuevas pandemias y la posible disminución de la eficacia en la coordinación de respuestas globales ante crisis biológicas.
La salida oficial marca el fin de la participación estadounidense como miembro pleno en la estructura de la OMS. A partir de este momento, la organización deberá operar con recursos reducidos y sin la influencia política y financiera de uno de sus principales socios históricos, lo que redefine el panorama de la gobernanza sanitaria mundial.



