Durante la última reunión de liderazgo femenino de Turning Point USA, organización conservadora presidida por Erika Kirk, se difundió la idea de eliminar el derecho al voto de las mujeres y sustituirlo por un sistema de votación por familia. La propuesta, que gana tracción entre grupos conservadores, fue respaldada por varias asistentes, incluyendo a la influencer cristiana Samantha Faith Stone, quien cuenta con más de 500,000 seguidores en Instagram. Según Stone, las mujeres tienden a apoyar candidatos más liberales, por lo que cambiar el sistema de votación resultaría en un Estados Unidos más cristiano y conservador.
Brecha de género en las elecciones de 2024
Un análisis del Pew Research Center reveló que en las elecciones de 2024, los hombres favorecieron a Donald Trump por 12 puntos porcentuales, mientras que las mujeres favorecieron a la demócrata Kamala Harris por 7 puntos. Sin embargo, el 46% de las mujeres votaron por Trump, un aumento respecto al 44% de 2020. Trump obtuvo la mayoría del voto femenino blanco con un margen de 4 puntos (51% frente a 47% para Harris). En contraste, las mujeres negras e hispanas votaron mayoritariamente por Harris, con 89% y 52%, respectivamente.
El camino hacia el sufragio femenino en Estados Unidos
El movimiento sufragista en Estados Unidos comenzó en la Convención de Seneca Falls en 1848, según el Brennan Center for Justice. Desde la década de 1830, el impulso por el voto femenino estuvo vinculado al movimiento abolicionista. Antes de la Enmienda 19, varios estados del oeste otorgaron el sufragio a las mujeres: Wyoming fue el primero en 1869, seguido por Utah, Colorado e Idaho antes de 1900. Para la década de 1910, 23 estados concedieron derechos de voto totales o parciales a las mujeres.
La Enmienda 19 y sus limitaciones
El Congreso aprobó la Enmienda 19 el 4 de junio de 1919, y fue ratificada por Tennessee el 18 de agosto de 1920, convirtiéndose en parte de la Constitución. La enmienda establece: "El derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos a votar no será negado o restringido por los Estados Unidos ni por ningún Estado por razón del sexo". Sin embargo, para las mujeres negras, el derecho al voto no fue garantizado debido a leyes racistas como impuestos electorales, pruebas de alfabetización y cláusulas de abuelo, que persistieron hasta la Ley de Derecho al Voto de 1965. Kamala Harris escribió en The Washington Post en 2020: "Si yo hubiera vivido en 1920 me habrían prohibido votar junto a las mujeres blancas. Pasaron otros 45 años hasta que la Ley de Derecho al Voto protegiera el derecho a votar de millones de personas negras".
El sufragio femenino en el mundo
Nueva Zelanda fue el primer país en reconocer el voto femenino en 1893, seguido por Australia (1902), Finlandia (1906), Noruega (1913), Dinamarca (1915), la Unión Soviética (1917) y el Reino Unido (1918). En Latinoamérica, Uruguay fue pionero con un plebiscito en 1927. México aprobó el voto femenino en la década de 1950. Actualmente, la mayoría de los países permiten el voto femenino sin restricciones, con excepciones como Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Somalia y el Vaticano. A pesar de ello, solo 28 países tienen una mujer como jefa de Estado o de Gobierno, y en 101 países nunca ha ocurrido, incluido Estados Unidos.



