El Senado de Estados Unidos ha bloqueado la legislación destinada a renovar los poderes de los servicios de inteligencia para espiar a ciudadanos en el extranjero. La oposición demócrata, con el apoyo de algunos votos republicanos, logró frenar la aprobación de la ley, que expira el próximo 12 de junio.
Sección 702 de la FISA: herramienta clave en entredicho
La Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) permite a las agencias de inteligencia recopilar comunicaciones de objetivos extranjeros fuera del país, incluso cuando estas se realizan con personas dentro de Estados Unidos. Los funcionarios de inteligencia consideran esta sección como una herramienta esencial para combatir el terrorismo y el espionaje. Sin embargo, grupos de libertades civiles y legisladores críticos sostienen que abre la puerta al acceso sin orden judicial a las comunicaciones de ciudadanos estadounidenses. Aunque la sección vence el 12 de junio, algunas operaciones consideradas vitales podrían mantenerse bajo autorización judicial.
Nombramiento de Bill Pulte genera controversia
El bloqueo legislativo se produce en medio del descontento demócrata por el nombramiento de Bill Pulte como director interino de Inteligencia Nacional. Pulte, cercano al presidente Donald Trump, carece de experiencia en seguridad nacional o inteligencia, ya que hasta el martes dirigía la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda. “Entregarle las llaves de las 18 agencias de inteligencia sería un desastre”, declaró el demócrata Mark Warner, líder opositor en el comité senatorial.
El comité de Inteligencia del Senado estaba cerca de un acuerdo bipartidista para extender la Sección 702 por tres años, tras meses de negociaciones. Los demócratas acusan al nuevo director de alinearse con la campaña de represalias de Trump contra sus adversarios políticos.
Críticas desde ambos lados del espectro político
Los poderes de espionaje han sido cuestionados tanto por la izquierda como por la derecha. El FBI utilizó estas facultades para vigilar a miembros de la campaña presidencial de Trump en 2016, y el propio presidente ha mostrado hostilidad hacia el programa, aunque ahora lo considera necesario en conflictos como la guerra en Irán. Paralelamente, grupos de defensa de derechos civiles denuncian el incremento constante de escuchas y vigilancia a ciudadanos en los últimos años.
Con información de AFP.



