El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que modifica el enfoque federal sobre las vacunas infantiles, reduciendo a 11 las consideradas prioritarias. La medida ocurre mientras el país enfrenta su peor brote de sarampión en décadas y millones de menores regresan a las escuelas.
Detalles de la orden ejecutiva
La disposición busca reducir el número de vacunas consideradas prioritarias dentro de las recomendaciones federales y plantea cambios en la administración de algunas inmunizaciones. Entre ellos destaca la propuesta de separar la vacuna triple vírica contra sarampión, paperas y rubéola (MMR) en aplicaciones distintas, en lugar de suministrarlas mediante una sola inyección.
Trump también respaldó retrasar hasta la adolescencia la vacunación contra la hepatitis B, una propuesta que forma parte de la revisión más amplia del calendario de inmunizaciones impulsada por su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por sus críticas a las vacunas.
“Con efecto inmediato, mi administración reconoce las recomendaciones de referencia en materia de vacunación infantil, que se limitan a solo 11 vacunas básicas contra las enfermedades más graves y peligrosas, junto con la vacuna triple vírica (MMR), que esperamos que se divida en dosis separadas”, declaró Trump durante una ceremonia en la Casa Blanca.
Declaraciones de Trump sobre vacunas y autismo
El mandatario también insistió en establecer una relación entre las vacunas y el autismo, pese a que la evidencia científica disponible no respalda esa afirmación. “Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas que se exigen hoy”, dijo Trump. “En aquella época la gente tenía mucha mejor salud y, por supuesto, la elevada tasa de autismo que vemos hoy no existía”, agregó.
Trump reconoció, sin embargo, que no sabe cuál es la causa del autismo. La afirmación sobre las vacunas ocurre en un contexto en el que Kennedy ha promovido una revisión de las políticas de inmunización y ha cuestionado recomendaciones que durante años han formado parte de los programas de vacunación infantil.
Preocupación de expertos médicos
La propuesta ha generado preocupación entre especialistas, quienes sostienen que el calendario actual se construyó a partir de décadas de investigaciones sobre la seguridad y eficacia de las vacunas. Reducir las inmunizaciones recomendadas podría dejar a más niños expuestos a enfermedades prevenibles.
Andrew Racine, presidente de la Academia Estadunidense de Pediatría (AAP), señaló que desarrollar vacunas separadas contra los componentes de la triple vírica requeriría años de trabajo. “Recomendamos seguir administrando a los niños una vacuna cuya seguridad está respaldada por décadas de datos”, añadió Aaron M. Milstone de la AAP.
La propia estructura institucional estadunidense limita el alcance inmediato de la medida. El gobierno federal no puede imponer directamente todos los requisitos de vacunación escolar, ya que los estados mantienen amplias facultades para establecer las condiciones que deben cumplir los estudiantes. Por ello, la orden de Trump funciona principalmente como una directriz sobre las recomendaciones federales y no significa que todos los niños del país dejarán automáticamente de recibir las vacunas actualmente contempladas en sus calendarios estatales.
Contexto del brote de sarampión
La controversia adquiere especial relevancia por el comportamiento reciente del sarampión en Estados Unidos. La enfermedad es altamente contagiosa y puede provocar complicaciones graves, especialmente entre personas no vacunadas. Mientras tanto, el gobierno de Trump continúa revisando las políticas de inmunización. Kennedy también ha impulsado cambios en las recomendaciones pediátricas y modificaciones en los recursos destinados a investigación, medidas que han sido cuestionadas por organizaciones médicas y científicas.
La orden ejecutiva no altera de inmediato los requisitos estatales, pero establece una nueva dirección federal que podría influir en futuras políticas de vacunación en el país.



