Roma, 3 may (EFE).- Dos ciudadanos pakistaníes fueron detenidos acusados de asesinar a cuatro jornaleros, tres afganos y un pakistaní, al prender fuego al vehículo en el que viajaban, provocando que murieran calcinados en la región de Calabria, sur de Italia. Este trágico suceso ha vuelto a poner el foco en la explotación que sufren los migrantes en los campos agrícolas del país.
Testimonio del sobreviviente
Uno de los sobrevivientes, un afgano que logró escapar rompiendo el cristal de la ventanilla, declaró en una entrevista en la televisión pública RAI que los pakistaníes incendiaron el coche porque los jornaleros les estaban exigiendo el pago de su trabajo. "No nos daban dinero, comida sí, una casa sí, pero nada de dinero", afirmó, y agregó que existe una "gran mafia en Pakistán" que los obligaba a trabajar en los campos.
Detalles de la detención
La detención de los dos hombres se produjo tras un largo interrogatorio en la Comisaría de Policía de Cosenza, a donde fueron trasladados la noche del lunes 1 de junio, después de ser interceptados en Villapiana. Las autoridades lograron localizarlos gracias al sistema de videovigilancia de la gasolinera donde ocurrió el homicidio, que registró todas las fases del crimen. Las imágenes muestran a dos personas bloqueando las puertas desde el exterior con los brazos, mientras que presuntamente se arroja líquido inflamable desde la puerta trasera y luego aparece una llama, tras lo cual ambos huyen.
Reacciones y contexto
Este brutal homicidio ha vuelto a poner el foco en las inhumanas condiciones en las que viven y trabajan miles de jornaleros migrantes en los campos del centro y sur del país. "Basta del sucio silencio de conveniencia. Basta de esa zona gris que ve, sabe y deja que las cosas sucedan. Basta de la perversa costumbre de considerar normal que hombres de tierras lejanas cosechen, trabajen, vivan, duerman, viajen y mueran como cuerpos sin historia", declaró el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y obispo calabrés, Francesco Savino.
Los sindicatos calificaron el crimen de "horror indescriptible" y la CGIL, el mayor sindicato del país, hizo un llamamiento a los políticos "para que tomen medidas más concretas para combatir las abominaciones de la vida cotidiana que sufren los trabajadores, a menudo migrantes, en nuestro campo".



