Las autoridades colombianas confirmaron la muerte de al menos 20 personas tras un fuerte movimiento telúrico que azotó el occidente del país este lunes. De acuerdo con los primeros balances oficiales, 18 víctimas se registraron en Pereira, Risaralda, y dos en Manizales, Caldas. El sismo, reportado con una magnitud de 7.4 y epicentro en el departamento de Chocó, generó daños estructurales significativos y activó protocolos de emergencia en varias ciudades del Eje Cafetero.
Balances preliminares y situación crítica en Pereira
Pereira fue una de las localidades donde la intensidad del movimiento fue más notable. Mauricio Salazar, alcalde de la ciudad, confirmó inicialmente la cifra de 18 fallecidos durante una entrevista con Caracol Radio. El mandatario describió la situación como "crítica", señalando la gravedad de los eventos ocurridos. Las cifras podrían experimentar variaciones a medida que continúan las labores de atención y verificación en las zonas afectadas.
Tras el impacto, se difundieron imágenes que mostraban edificios afectados y desprendimientos de materiales. En el centro de la capital risaraldense, los equipos de emergencia realizaron inspecciones para determinar el estado de los inmuebles y evaluar los riesgos para la población. Las autoridades mantuvieron la revisión de las edificaciones dañadas antes de autorizar el ingreso de residentes, previniendo posibles nuevos colapsos o desprendimientos.
Daños en infraestructura y operaciones aeroportuarias
La emergencia no se limitó a las viviendas; también alcanzó instalaciones críticas. El Aeropuerto Internacional Matecaña reportó daños en su infraestructura terminal. Las instalaciones fueron sometidas a verificaciones exhaustivas para establecer sus condiciones de seguridad y determinar el impacto real sobre las operaciones aeroportuarias. Este tipo de evaluación es estándar ante movimientos de esta magnitud para garantizar la continuidad segura de los servicios.
En Manizales, la situación también requirió atención inmediata. Jorge Eduardo Rojas, alcalde de la ciudad, confirmó dos muertes relacionadas directamente con el sismo. A través de su cuenta en X, el mandatario advirtió sobre el impacto registrado en diversas edificaciones, mencionando que hay edificios total o parcialmente destruidos. Rojas instó a los habitantes a evacuar preventivamente ante la posibilidad de réplicas y a mantenerse atentos a las indicaciones de los organismos de emergencia.
Respuesta coordinada y búsqueda en Cali
Cali, capital del Valle del Cauca, enfrentó una situación de emergencia similar. Alejandro Eder, alcalde de la ciudad, informó que se registraron al menos 20 estructuras colapsadas y múltiples casos de personas atrapadas. Ante la magnitud de los reportes, el mandatario solicitó apoyo adicional con equipos de rescate especializados. «Pedimos apoyo con equipos de rescate (...) Reporten, a la mayor brevedad, cualquier situación adicional», declaró Eder.
Para articular la respuesta, los organismos de socorro activaron un Puesto de Mando Unificado (PMU) desde las instalaciones de la Cruz Roja. Desde este centro se coordinaron las acciones destinadas a identificar las zonas con mayores daños, atender a los heridos y organizar las labores de búsqueda y rescate. La prioridad de los equipos en terreno fue revisar las estructuras con daños visibles, atender a los lesionados y determinar si existen otras personas en situación de riesgo o desaparecidas.
A pesar de la fuerza del evento sísmico, las autoridades no emitieron una alerta de tsunami para la costa colombiana. Los organismos encargados del monitoreo mantuvieron vigilancia constante sobre la actividad sísmica y la posible ocurrencia de réplicas. Mientras tanto, los equipos desplegados continuaron con la evaluación detallada de las consecuencias del terremoto, insistiendo en la importancia de evitar el ingreso a inmuebles dañados hasta que sean evaluados por personal especializado.



