Dinorah Figuera: la opositora venezolana clave en el diálogo con el chavismo
Dinorah Figuera: la opositora clave en el diálogo

Una médica de Catia convertida en figura política

Dinorah Figuera, cirujana de profesión y activista desde su juventud, ha emergido como la principal interlocutora de la oposición venezolana en el próximo proceso de diálogo político, aceptado por el chavismo y promovido por Estados Unidos. Nacida en 1961 en Catia, un populoso barrio del oeste de Caracas, creció en una familia humilde y experimentó de primera mano las necesidades de su comunidad, lo que moldeó su vocación de servicio público.

Se graduó como médica cirujana en la Universidad Central de Venezuela en 1991, con estudios posteriores en Epidemiología. Durante su etapa universitaria participó en el movimiento estudiantil, un antecedente que la encaminó hacia la política. Aunque su carrera médica nunca desapareció del todo, incluso como diputada mantuvo una agenda centrada en temas sanitarios y atención social.

Carrera política: de concejal a presidenta de la Asamblea Nacional

Figuera inició su trayectoria política como concejal en el Cabildo Metropolitano de Caracas. En 2010 fue electa diputada a la Asamblea Nacional por Caracas, y cinco años después resultó reelegida por el estado Aragua en las históricas elecciones legislativas de 2015, donde la oposición obtuvo una mayoría calificada. En el parlamento presidió comisiones de familia, ciencia, tecnología e innovación, manteniendo un perfil ligado a políticas sociales.

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Uno de los momentos más difíciles de su vida ocurrió en 2006, cuando fue diagnosticada con leucemia. En una entrevista, recordó: “Yo estaba famélica y sin pelo… La política me curó”. Tras la muerte bajo custodia del concejal Fernando Albán en 2018 —compañero de partido y padrino de su hija— Figuera denunció la versión oficial, lo que desencadenó amenazas y vigilancia del SEBIN. Se refugió en la Embajada de Francia antes de exiliarse en España.

Exilio y trabajo en España

En España, Figuera no pudo ejercer la medicina debido a la dificultad de homologar su título. Durante varios años trabajó cuidando a personas mayores en Valencia. En una entrevista con La Gran Aldea declaró: “No me quejo. Me he vinculado con los jubilados y pensionados en el exilio”. Su hija, que salió de Venezuela con 19 años “sin su consentimiento”, según Figuera, sufrió ataques de pánico durante los primeros meses, reflejando el costo psicológico de la migración forzada.

Figuera también perdió a su madre y a dos hermanos durante el exilio, sin poder regresar para despedirse. “En la Venezuela del chavismo es muy difícil ser una madre sola, venir de un estrato humilde, y además enfrentar la inseguridad ciudadana”, afirmó a La Gran Aldea. “He pasado por situaciones duras en mi vida y he salido. De esta saldré, saldremos”, aseguró.

Presidenta de la Asamblea Nacional y liderazgo institucional

En enero de 2023, tras la disolución del gobierno interino de Juan Guaidó, los diputados opositores eligieron a Figuera como presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015. Asumió un papel institucional, centrado en la representación del parlamento y la administración de activos venezolanos en el extranjero. Como médica y legisladora, ha impulsado temas de protección a la mujer y la familia, criticando al chavismo: “el chavismo es un régimen machista que usa a las mujeres e invisibiliza la violencia de género”.

Su estilo discreto y organizativo contrasta con otras figuras opositoras como Guaidó, Leopoldo López o María Corina Machado. Ella misma expresó al ser electa: “¿Quién se iba a creer que esa mujer que viene de Catia… hoy va a presidir un Parlamento tan importante?” También afirmó: “Yo he dado testimonio de ser una mujer valiente que trabaja en unidad”.

Regreso a Venezuela y misión de diálogo

Tras ocho años en España, Figuera regresó a Venezuela para encabezar las conversaciones con el gobierno de Delcy Rodríguez, con el objetivo de reconstruir instituciones democráticas, reformar el sistema electoral y diseñar una ruta hacia elecciones futuras. “Estoy asumiendo una invitación que me hizo el Departamento de Estado (de EU)”, declaró el 18 de junio al aterrizar en Caracas. Su misión incluye negociar la conformación de una autoridad electoral “creíble”, encomendada por el gobierno de Donald Trump.

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En el último mes y medio se reunió con el encargado de negocios de EU, John Barrett; el subsecretario de Estado Michael Kozak; y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. Aunque María Corina Machado sigue siendo la líder opositora más reconocida, según analistas políticos, Trump consideró que difícilmente podría liderar Venezuela por falta de apoyo interno. Por ello, el Departamento de Estado apostó por Figuera como figura institucional y dialogante.

No obstante, su perfil no es unánime. El columnista Alejandro Armas señaló en Run Run: “Muy probablemente el nombre de Dinorah Figuera dice poco o nada a millones de venezolanos… Quienes se acordaban de su existencia, por lo general lo hacían con sumo desdén por considerar que estaba administrando recursos públicos de forma opaca”. La describió como una “wild card”, en tanto no está claro qué papel desempeñará en la mesa de negociación.

Figuera insiste en que su papel no es disputar liderazgos, sino preservar la institucionalidad y construir consensos para una transición democrática sostenible. Con un estilo más técnico que confrontacional, espera forjar un camino hacia la recuperación de la democracia venezolana.