Cutzamala registra descenso normal en almacenamiento tras año lluvioso; expertos descartan alarma
Cutzamala: descenso normal en almacenamiento tras año lluvioso

Cutzamala registra descenso normal en almacenamiento tras año lluvioso; expertos descartan alarma

El descenso en los niveles de almacenamiento de las presas del Sistema Cutzamala durante enero y los primeros días de febrero de 2026 no constituye una señal de alarma, sino que forma parte del comportamiento esperado del sistema al iniciar el periodo de estiaje. Esta situación se presenta incluso después de que 2025 fuera catalogado como uno de los años más lluviosos de las últimas décadas, lo que permitió una recuperación importante en la capacidad de almacenamiento.

Comportamiento estacional normal del sistema

Según especialistas en temas hídricos y sustentabilidad, cada inicio de año, conforme termina la temporada de lluvias y disminuye drásticamente la precipitación, el Cutzamala ajusta sus niveles debido a la extracción constante necesaria para abastecer a la Zona Metropolitana del Valle de México. Este descenso suele extenderse hasta mayo, cuando se restablecen las lluvias y el sistema comienza a recargarse nuevamente.

Nahum Orocio, coordinador universitario para la Sustentabilidad en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, explica en entrevista que la disminución de niveles durante los primeros meses del año responde a un comportamiento normal del sistema, ligado directamente a la reducción de lluvias desde finales del otoño.

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"La disminución que se observa a inicios de año es un comportamiento normal del sistema, asociado al estiaje y a la reducción de lluvias", afirma Orocio. "El volumen con el que arrancó el Cutzamala en 2026 permite cubrir el abasto bajo las condiciones actuales, aunque no debe interpretarse como una recuperación estructural, porque la seguridad hídrica de largo plazo sigue enfrentando retos".

Comparación con años anteriores revela mejor escenario

Una revisión detallada de los reportes de almacenamiento en las presas del Sistema Cutzamala indica que el sistema pasó de 91.08% a 87.48% de almacenamiento durante enero de 2026, lo que representa una caída cercana a 3.6 puntos porcentuales en un mes marcado por precipitaciones mínimas.

Los expertos consultados indican que, aunque este descenso es mayor al observado en años previos, ocurre desde un nivel inicial alto y no coloca al sistema en una situación de riesgo inmediato. La diferencia se aprecia claramente al comparar con años recientes:

  • En enero de 2025, el Cutzamala inició el mes con 64.07% de almacenamiento y cerró con 62.73%
  • En enero de 2024 operaba en uno de sus momentos más críticos, al pasar de 41.22% a 39.53% tras una sequía prolongada

Esta comparación de tres años consecutivos confirma que la baja invernal es un patrón recurrente del sistema, pero con implicaciones completamente distintas según el volumen disponible. Mientras en 2024 y 2025 el descenso ocurrió en un contexto de márgenes reducidos y alta vulnerabilidad hídrica, en 2026 el ajuste se presenta en un escenario de recuperación significativa.

Perspectiva estacional y multianual

Agustín Breña Naranjo, investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que el comportamiento del Cutzamala debe analizarse con una visión estacional y multianual, debido a que el sistema aporta entre una quinta y una cuarta parte del agua que consume la Zona Metropolitana del Valle de México.

"Las lluvias intensas de 2025 permitieron recuperar el almacenamiento y enfrentar el estiaje de 2026 en mejores condiciones", comenta Breña Naranjo. "Pero su operación sigue dependiendo del mantenimiento, la inversión y de una gestión que permita anticipar escenarios de escasez frente a la variabilidad climática".

El investigador destaca que las lluvias intensas de 2025 permitieron recuperar el almacenamiento de las presas y generar condiciones más favorables para enfrentar el estiaje de 2026. En ese contexto, considera que la baja observada en enero forma parte de un ajuste esperado tras el cierre de la temporada de lluvias.

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Distribución desigual entre presas

Los reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) muestran además que las presas El Bosque y Villa Victoria suelen resentir primero el descenso, al formar parte del esquema de regulación que prioriza el envío de agua hacia Valle de Bravo y el Valle de México. Durante enero de este año, la precipitación fue prácticamente nula en las tres presas del sistema.

A pesar de que los niveles del Cutzamala continuarán disminuyendo conforme avance el estiaje, los datos disponibles indican que en 2026 el sistema enfrenta el año con mayor disponibilidad hídrica que en 2024 y 2025, sin que la baja registrada hasta ahora represente un fenómeno extraordinario ni un escenario inmediato de desabasto.

Advertencias sobre la seguridad hídrica a largo plazo

Los especialistas coinciden en que el comportamiento del sistema durante los primeros meses del año debe leerse en clave estacional y no como una señal anticipada de crisis. Señalan que el descenso gradual forma parte de la operación normal del Cutzamala en el periodo de estiaje, y que la diferencia en 2026 radica en el volumen acumulado tras las lluvias de 2025, lo que permite enfrentar el año con mayor margen que en ciclos recientes.

Sin embargo, los expertos advierten que estos niveles no deben interpretarse como una recuperación estructural. La seguridad hídrica de largo plazo sigue condicionada por factores como:

  1. La falta de inversión histórica en infraestructura
  2. Las fugas persistentes en la red de distribución
  3. La incertidumbre asociada al cambio climático
  4. La necesidad de herramientas de monitoreo más avanzadas

De forma paralela a los datos disponibles, los especialistas enfatizan que la operación del sistema depende críticamente del mantenimiento adecuado, la inversión continua y la incorporación de herramientas de monitoreo que permitan anticipar escenarios de escasez. Aunque el panorama de 2026 es considerablemente más favorable que el de años críticos recientes, el reto de fondo sigue siendo fortalecer la gestión integral del agua frente a la creciente variabilidad climática.