La Incertidumbre al Salir del Aeropuerto: Un Problema Creciente en la CDMX
Un grupo de amigos experimentados en viajes, provenientes de la provincia, realizó una llamada con una pregunta que, aunque inicialmente parecía extraña, resultó ser de lo más lógica. Planeaban volar a la capital y querían saber cómo salir del aeropuerto. Esta incertidumbre, que ahora afecta incluso a quienes han viajado en avión durante décadas, representa un logro cuestionable del gobierno actual.
Un Retroceso en la Imagen de la Ciudad
La izquierda, que gobierna tanto el país como la capital, parece haber olvidado uno de sus mayores logros. Tras la llegada del ingeniero Cárdenas a la jefatura de gobierno en 1997, vivir o visitar el entonces Distrito Federal pasó de ser una pesadilla a un motivo de orgullo. Sin embargo, por razones que nadie entiende completamente, el obradorismo está yendo en sentido contrario, complicando la vida de la gente sin una justificación clara.
Al llegar al Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AICM), los viajeros no saben si habrá autos de plataforma disponibles, si les tomará horas conseguir un taxi autorizado, o si es seguro salir a la calle para buscar un servicio de Uber. Esta situación tritura la imagen positiva que la ciudad había construido con esfuerzo.
Problemas Estructurales y Decisiones Políticas
Nuestro aeropuerto enfrenta problemas estructurales graves: la terminal 2 se hunde y la terminal 1 tiene malos olores. A pesar de esto, el régimen que heredó la organización del Mundial solo realiza ajustes menores, como planes para construir un centro comercial, lo que difícilmente mejorará la experiencia de viaje.
Los estacionamientos del AICM llevan años colapsados por la alta demanda, y la implementación de parqueaderos satelitales sin una red de transporte interno eficiente será solo un parche temporal. Lo ideal sería que la gente pudiera llegar y salir en transporte público, pero opciones como el Metrobús o una estación de Metro que lleva a Pantitlán son insuficientes.
Políticas que Complican el Transporte
En lugar de fomentar la competencia entre taxis permisionarios y servicios de plataforma para satisfacer la demanda, el gobierno ha decidido sacar a las plataformas y privilegiar taxis cartelizados, que son insuficientes y caros. Esta es una de las muchas decisiones enrevesadas de la presidenta.
Si bien se obligó a las plataformas a dar seguridad social a sus choferes, una medida positiva, luego se les quitan clientes para entregarlos a concesionarios del AICM con mala reputación. Esto plantea dudas sobre quién gana con la medida: ¿el aeropuerto, la Marina, o intereses oscuros? La imagen de la CDMX se ve perjudicada, ya que turistas nacionales y extranjeros sufren demoras para proteger a actores abusivos.
Consecuencias para el Turismo y la Percepción
Quien diseñó estas políticas no parece querer a México, o al menos a su capital. Un ejemplo claro es el éxito de los vuelos directos desde Monterrey o Guadalajara a destinos como Madrid, donde los viajeros prefieren pagar más con tal de evitar el AICM. Ahora, estas políticas les dan una razón extra para hacerlo.
Además, el gobierno es consistente en permitir mafias que ofrecen servicios falsos de Uber en Guadalajara y premian concesionarios que hacen esperar horas por una unidad. En el Benito Juárez, sacar a los Uber no parece una mejora: ¿los taxis darán mejor servicio a un precio razonable? El "caos" previo tenía cierta virtud, ya que funcionaba dentro de sus límites y mantenía a casi todos en paz.
Lo peor que puede pasar es que, tras tanta obra y con la Guardia Nacional persiguiendo Ubers, cada vez menos amigos llamen por la simple razón de que eviten una Ciudad de México que ha vuelto a ser demasiado complicada.



