Menor de edad atacado por perro pitbull en su hogar de la Ciudad de México
Un incidente que ha conmocionado a la comunidad ocurrió en la alcaldía Álvaro Obregón, donde un niño de cuatro años fue mordido en el rostro por su propio perro de raza pitbull. El suceso se registró al interior de una vivienda ubicada en el cruce de la calle Francisco de P. Miranda y Circuito, en la colonia Lomas de Plateros.
Respuesta inmediata de las autoridades
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la CDMX recibió el reporte a través del C2 Poniente, alertando sobre un menor lesionado por mordedura canina. Al llegar al lugar, los policías se encontraron con una escena compleja: la dueña, una mujer de 34 años, declaró que su pitbull había atacado a su hijo, causando una herida sangrante en el rostro. Además, en el domicilio se encontraban más perros encerrados, lo que dificultaba el acceso.
Los efectivos solicitaron el apoyo de la Brigada de Vigilancia Animal (BVA) y de servicios de emergencia médica. Priorizando la salud del pequeño, los oficiales coordinaron su traslado inmediato a un hospital, donde fue diagnosticado con mordedura de perro en el rostro e ingresado para recibir tratamiento especializado.
Decisión de la dueña: entrega de los perros para adopción
Tras agradecer el apoyo policial, la madre del menor expresó su deseo de entregar los dos perros que habitaban en la vivienda, incluyendo al pitbull involucrado en el ataque. Los oficiales de la BVA procedieron a trasladar a los animales en transportadoras especializadas hacia sus instalaciones en Xochimilco, donde serán evaluados por veterinarios zootecnistas antes de ser puestos en proceso de adopción.
Contexto sobre la raza pitbull
Este caso reaviva el debate sobre los perros pitbull, una raza a menudo estigmatizada. Es crucial aclarar que "pitbull" no es una sola raza, sino un término que agrupa tipos como el American Pit Bull Terrier y el American Staffordshire Terrier, entre otros. Su comportamiento no es inherentemente agresivo; depende factores como la educación, socialización temprana, trato del dueño y entorno.
Cuando se crían con afecto y límites claros, suelen ser leales, cariñosos y protectores con su familia. Su mala fama se atribuye a usos irresponsables en peleas clandestinas y casos mediáticos, pero no son más agresivos que otras razas grandes. Para familias, pueden ser excelentes compañeros si reciben educación positiva, ejercicio diario y un ambiente estable.