A siete años del asesinato, la memoria de Samir Flores sigue viva en Amilcingo
Este viernes, las calles de Amilcingo, en el municipio de Temoac, Morelos, volvieron a llenarse de consignas y exigencias de justicia. La comunidad conmemoró el séptimo aniversario del asesinato de Samir Flores Soberanes, defensor comunitario y opositor al Proyecto Integral Morelos (PIM), denunciando que el caso permanece estancado en la Fiscalía General de la República (FGR) sin avances significativos.
Una jornada de memoria y resistencia
La jornada inició con una misa en la casa de Samir, ubicada en esta comunidad indígena a casi 80 kilómetros de Cuernavaca. El sacerdote Alfonso Legía ofició la ceremonia, enfatizando temas de justicia, dignidad y la defensa de la vida comunitaria. "Honrarlo sembrando maíz y frijol, cuidando la tierra y el agua, y siendo mejores personas todos los días", expresó, llamando a mantener viva la esperanza.
Posteriormente, niñas y niños participaron en una actividad simbólica, sembrando frijoles en el patio de la vivienda. Este gesto fue interpretado como una metáfora de la memoria colectiva: así como la semilla germina, también lo hace la conciencia sobre la lucha de Samir. Durante más de 15 minutos, los asistentes corearon consignas como "Samir vive, la lucha sigue" y "¡Fue Obrador, fue Obrador!", en referencia al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La marcha y los espacios emblemáticos
Tras la misa, un contingente marchó por las principales calles del poblado. Niñas y niños, sosteniendo flores y pancartas con la fotografía de Samir, se unieron a sus familias entre gritos de "¡Justicia!" y "¡Samir vive!". La movilización hizo una parada frente a la radio comunitaria Amiltzinko 100.7 FM, donde Samir transmitía su programa informando sobre los avances del PIM. Ahí se guardó un momento de silencio, recordando este espacio como emblemático de organización y resistencia.
La marcha concluyó en la primaria "Samir Flores Soberanes", escuela que lleva su nombre tras una decisión de la asamblea comunitaria luego de su asesinato. Nayeli Flores Soberanes, hermana de Samir, recordó su legado como maestro y luchador social, señalando que su memoria permanece viva en la escuela, la familia y la niñez.
Siete años de impunidad y estancamiento procesal
En entrevista, Jorge Velázquez, integrante de la Asamblea de Amilcingo, señaló que el proceso penal continúa sin sentencia después de siete años. "Llevamos más de tres años desde que la FGR atrajo el caso y no vemos ningún avance", afirmó, criticando que las carpetas de investigación están "empolvándose". Aunque existe una persona detenida, las audiencias se han suspendido en múltiples ocasiones, limitándose a declaraciones de testigos.
Liliana Velázquez, pareja de Samir, corroboró que la investigación está estancada. "Nos dicen que esperan a testigos que están desaparecidos o que ya no están. ¿Y los demás?", cuestionó, subrayando que no se ha investigado a responsables materiales ni intelectuales. Hizo un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, para que intervengan con responsabilidad y empatía.
El contexto: resistencia contra el Proyecto Integral Morelos
Samir Flores fue un comunicador comunitario, campesino y defensor del territorio que se oponía a la termoeléctrica de Huexca, parte del PIM. Este proyecto, impulsado por el gobierno federal en coordinación con empresas españolas, incluye una central termoeléctrica, un gasoducto que atraviesa Tlaxcala, Puebla y Morelos, y un acueducto. Los opositores argumentan que genera impactos ambientales, riesgos en zonas habitadas y afectaciones a la vida comunitaria.
Jaime Domínguez Pérez, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, sostuvo que el asesinato de Samir buscó desarticular la organización comunitaria tejida desde Amilcingo. Tras el crimen, aumentaron las amenazas y la presencia de grupos delictivos, reduciendo la participación social. Aseguró que el PIM "no funciona" plenamente, considerando esto un triunfo de la resistencia.
Juan Carlos Flores, abogado del Frente, detalló que continúan procesos legales contra el proyecto, con suspensiones sobre el gasoducto y el uso de agua, aunque estas han sido violadas. El caso ya es analizado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por presuntas graves violaciones a derechos humanos.
Persistencia de la lucha comunitaria
Samantha César, también integrante del Frente, afirmó que la termoeléctrica no opera de manera regular, contradiciendo el discurso oficial. "Estamos en 2026 y no vemos que funcione ni que haya mejoras para las comunidades", señaló, atribuyendo la disminución de participación al miedo por intimidación y violencia. "El Estado le apuesta al olvido, por eso es importante seguir luchando", concluyó, reafirmando el compromiso con la memoria de Samir Flores.