Mientras Claudia Sheinbaum niega la presencia operativa de la CIA y denuncia una campaña coordinada por la derecha contra su gobierno, dos medios estadounidenses colocan sobre la mesa otra versión: primero CNN, después The New York Times. Ambos reportes periodísticos apuntan a operaciones encubiertas contra el Cártel de Sinaloa con apoyo de inteligencia estadounidense.
El dato más delicado
El dato más delicado no es el vehículo que explotó cerca del AIFA, causando la muerte a gente del Cártel de Sinaloa. No. La disputa gira alrededor de quién controla la narrativa de la seguridad nacional en México. El problema para el gobierno de la 4T es que la negación absoluta empieza a chocar con una secuencia de filtraciones que no parece aislada.
La zona gris de la inteligencia
La CIA desmiente participación operativa directa; pero los reportes periodísticos hablan de inteligencia, monitoreo y apoyo táctico. Ahí aparece la zona gris. Washington no necesita reconocer presencia de agentes sobre el terreno para influir en operaciones dentro de México: le basta con inteligencia satelital, intercepción de comunicaciones, operaciones especiales y coordinación discreta.
El fondo del conflicto: soberanía
El fondo del conflicto no es militar, es soberanía. Porque cada filtración instala la idea de que el Estado mexicano no controla por completo la guerra contra el narco y que Estados Unidos ya decidió intervenir desde una “cuarta dimensión”. Si la CIA no participa, alguien quiere que parezca que sí. Y si participa, alguien dentro del aparato mexicano habrá roto el pacto de silencio.
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