La profunda derrota moral de Occidente frente al conflicto en Gaza
En un momento crucial para la civilización contemporánea, se evidencia una fracaso estructural en la respuesta internacional ante el genocidio que ocurre en Gaza. Las sociedades occidentales, junto con sus gobiernos, élites políticas e instituciones internacionales, no solo han mostrado una oposición insuficiente a la destrucción del pueblo palestino por parte de Israel, sino que en numerosos casos han contribuido a legitimar, justificar o minimizar estas acciones.
La desigualdad moral en la valoración de vidas
La falla más evidente radica en la desigualdad moral existente entre cómo se valoran las vidas israelíes frente a las palestinas. Esta disparidad se ha acentuado dramáticamente tras los eventos del 7 de octubre de 2023, dando lugar a dos modalidades de consentimiento global:
- Consenso pasivo: Caracterizado por el silencio, la tergiversación y la falta de oposición ante violaciones claras de derechos humanos.
- Consenso activo: Que directamente apoya y legitima acciones inhumanas contra la población civil.
Este fenómeno representa una ruptura fundamental de los principios éticos, culturales y políticos que las sociedades modernas proclaman como base de su existencia y supuesta superioridad cultural.
La supresión sistemática de la narrativa palestina
Prácticamente en todos los países, incluido México, se ha adoptado y difundido la narrativa oficial del conflicto, minimizando las voces palestinas y reforzando marcos ideológicos que favorecen la versión israelí, incluso ante evidentes violaciones del derecho humanitario internacional.
Las críticas a la guerra son frecuentemente descalificadas mediante acusaciones de antisemitismo, un patrón que se observa actualmente en numerosas universidades europeas y estadounidenses donde, en la práctica, se ha impuesto una prohibición de referirse a los palestinos.
El borrado cultural y la instrumentalización de la memoria
Uno de los ejemplos más patéticos de esta derrota moral es la reciente desaparición de la palabra "Palestina" de las salas del British Museum, particularmente en secciones dedicadas al antiguo Egipto y los fenicios. Este importante museo aceptó eliminar referencias palestinas de mapas y paneles exhibitorios debido a presiones de grupos pro-sionistas.
Este "borrado cultural" representa una forma de revisionismo histórico donde, bajo justificaciones académicas, se invisibiliza a una comunidad completa junto con su herencia cultural, lengua y tradiciones, eliminando su narrativa del registro histórico público.
La instrumentalización del Holocausto
La crisis moral se desarrolla en el marco de una "activación selectiva" de la memoria histórica. Numerosos gobiernos invocan el Holocausto para:
- Enmarcar el ataque de Hamas como una repetición existencial del antisemitismo genocida.
- Justificar su apoyo militar y financiero incondicional a Israel.
- Descalificar críticas a la ofensiva contra Gaza asociándolas con antisemitismo.
En la actualidad, la memoria del Holocausto funciona como un dispositivo moral de blindaje que crea un contexto emocional y simbólico dificultando el cuestionamiento del genocidio israelí, instrumentalizando así el crimen histórico europeo contra los hebreos para proteger a Israel de toda crítica.
La nazificación contemporánea del mundo
El panorama actual evidencia una preocupante nazificación del mundo que impone prácticas, imaginarios, lógicas y discursos propios del nazismo histórico, incluyendo:
- Deshumanización sistemática de grupos poblacionales
- Nacionalismo excluyente y supremacía étnica
- Erosión radical de los principios democráticos
Estos elementos reaparecen de forma adaptada y transnacional en los sistemas políticos contemporáneos, representando un retroceso civilizatorio alarmante que amenaza los valores fundamentales de las sociedades modernas, particularmente los derechos humanos y la justicia internacional.