La Ciudad de México se tiñe de protesta en el Día Internacional de la Mujer
Este domingo 8 de marzo de 2026, miles de mujeres transformaron las calles de la Ciudad de México en un escenario de lucha y reivindicación durante la marcha conmemorativa del Día Internacional de la Mujer. Desde tempranas horas, una marea humana, compuesta por niñas, jóvenes, adultas y madres, tomó las principales avenidas para alzar la voz contra la violencia de género y exigir justicia por las víctimas de feminicidios y desapariciones.
Creatividad y simbolismo en las demandas
Las manifestantes desplegaron una impresionante variedad de pancartas elaboradas con cartones coloridos, donde plasmaron mensajes contundentes. Una niña pequeña pegó un cartel exigiendo justicia, mientras otras participantes utilizaron su talento artístico para recordar que "las mujeres pueden tener alas". En un acto simbólico y emotivo, una joven asistió con su vestido de XV años, honrando a aquellas que no lograron cumplir ese sueño debido a la violencia.
Diversidad de expresiones y reclamos
La marcha fue un mosaico de expresiones: algunas mujeres decidieron despojarse de su ropa como forma de protesta, otras encendieron bengalas de humo y muchas portaron paraguas y altavoces para amplificar sus consignas. Entre las demandas más destacadas, se corearon peticiones para que el aborto sea despenalizado y se garantice la seguridad en las calles. Los participantes también recordaron a las mujeres desaparecidas, convirtiendo las vallas del Zócalo en muros de protesta llenos de mensajes.
Presencia policial y momentos de tensión
Elementos de la policía, en su mayoría mujeres, resguardaron la zona para asegurar el orden durante el recorrido. En un gesto de solidaridad, algunas manifestantes les entregaron flores. Sin embargo, hubo momentos de tensión cuando integrantes del llamado "bloque negro" intentaron ingresar a negocios del Zócalo y dañaron señalamientos y fachadas, gritando consignas frente al asta bandera.
Un llamado a la acción colectiva
A pesar del calor reinante, la energía no decayó, y miles de mujeres culminaron la marcha en la plancha del Zócalo, donde levantaron pancartas que proclamaban su poderío. La presencia de compañeros peludos, como perros, fue bien recibida, añadiendo un toque de calidez a la jornada. Este evento no solo conmemoró la lucha histórica, sino que reforzó la urgencia de cambios sociales profundos para erradicar la violencia y garantizar derechos plenos.



