The New York Times revela acusaciones de abuso sexual contra César Chávez, cofundador de United Farm Workers
NYT revela acusaciones de abuso sexual contra César Chávez

Escándalo sacude el legado de César Chávez tras revelaciones de abuso sexual

Una investigación exhaustiva publicada este miércoles por The New York Times amenaza con derrumbar la imagen pública de César Chávez, figura emblemática del movimiento por los derechos civiles de los latinos en Estados Unidos. Según el prestigioso diario, el cofundador en 1962 del mayor sindicato de campesinos del país habría cometido abusos sexuales sistemáticos contra niñas y mujeres desde la década de 1960 hasta su fallecimiento en 1993.

Testimonios devastadores de víctimas que rompieron el silencio

Entre las víctimas que han ofrecido su testimonio se encuentra Dolores Huerta, la reconocida líder chicana que fundó junto a Chávez la United Farm Workers (UFW). A sus 95 años, Huerta acusó públicamente a su antiguo compañero de lucha de haberla violado, revelando un secreto que mantuvo oculto durante seis décadas.

El periódico documenta numerosas acusaciones de mujeres, ahora adultas, que permanecieron en silencio durante décadas debido a la vergüenza y al temor de enfrentarse a un hombre convertido en ícono histórico de la comunidad latina en Estados Unidos. Chávez cuenta incluso con su propio día festivo nacional, que coincide con su natalicio el 31 de marzo de 1927 en Yuma, Arizona.

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Patrón de abusos en el complejo sindical La Paz

Una de las víctimas, Ana Murguía, relata que Chávez comenzó a abusar de ella cuando tenía apenas 13 años, continuando los abusos durante cuatro años más entre 1972 y 1977. Otra sobreviviente, Debra Rojas, denuncia que el sindicalista la violó cuando tenía 15 años en un motel de California, donde la llevó durante su participación en una marcha por los derechos campesinos.

"Lo denuncié en redes sociales hace más de una década, pero lo borré días después", confesó Rojas al periódico. "Yo le tenía cariño. Hizo muy bien su labor de manipulación. Deberían darle un premio de la Academia por todo lo que hizo".

Según los testimonios recopilados, la mayoría de los abusos ocurrieron en La Paz, el complejo del sindicato situado en las montañas de Tehachapi, a más de 160 kilómetros al norte de Los Ángeles. Chávez residió en este lugar durante casi 30 años y mantenía allí su despacho principal, mientras numerosas familias del sindicato, incluyendo la de Murguía, vivían en el mismo complejo.

Respuesta institucional: cancelación de homenajes y promesas de investigación

Ante la inminente publicación de la investigación, tanto el sindicato como la Fundación César Chávez anunciaron el martes la cancelación de todos los homenajes programados en honor al activista. En un comunicado oficial, la UFW reconoció haber tenido conocimiento de "graves acusaciones contra uno de los cofundadores del sindicato" y expresó que estas revelaciones han sido "profundamente impactantes".

La organización sindical aseguró estar trabajando en establecer un canal de denuncias para quienes deseen compartir sus experiencias, identificar impactos y necesidades actuales, y participar en procesos colectivos para desarrollar mecanismos de reparación y rendición de cuentas. Sin embargo, afirmaron no haber recibido "ninguna denuncia directa" ni tener "conocimiento de primera mano" sobre estas acusaciones.

Contradiciendo esta versión, The New York Times sostiene haber tenido acceso a correos electrónicos internos de la UFW donde se discutía una de las denuncias de abuso. El periódico revisó cientos de páginas de documentos sindicales, correos electrónicos confidenciales y fotografías, además de entrevistar a más de 60 personas incluyendo colaboradores cercanos, familiares, antiguos miembros del sindicato y las propias víctimas.

El testimonio de Dolores Huerta: seis décadas de silencio

Huerta, creadora del famoso lema de combate "sí se puede" utilizado posteriormente por Barack Obama en su campaña presidencial, guardó durante 60 años el secreto de haber sido violada por Chávez, su compañero en la lucha por los derechos de los trabajadores agrícolas durante la segunda mitad del siglo XX.

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En su testimonio al periódico, reveló que en 1966, cuando tenía 36 años, Chávez la llevó en coche a un viñedo apartado en Delano, California, y la violó dentro del vehículo. Huerta no reportó la violación a las autoridades ni lo comentó dentro del sindicato porque "creía que nadie le iba a creer".

En un comunicado publicado en sus redes sociales este miércoles, la activista detalló: "Como madre joven en los años 1960, viví dos actos sexuales separados con César. La primera vez fui manipulada y presionada para tener sexo con él, y sentí que no podía decir que no. La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad y en un ambiente en el que me sentía atrapada".

Huerta reveló además que ambos encuentros sexuales resultaron en embarazos, y que decidió mantenerlos en secreto, haciendo arreglos para que sus hijos fueran criados por otras familias que pudieran ofrecerles una vida estable. La líder chicana explicó que cargó con este secreto durante décadas porque "construir el movimiento y asegurar los derechos de los campesinos fue el trabajo de su vida".

"Mi corazón sufre por aquellas que han tenido que sufrir solas y en silencio durante años", expresó Huerta en su comunicado. "No hay palabras lo suficientemente fuertes para condenar las acciones deplorables que él cometió".

Legado en entredicho y preguntas sobre encubrimiento

La investigación del Times sugiere que familiares de Chávez y antiguos dirigentes de la UFW habrían sabido durante años sobre las acusaciones de conducta sexual inapropiada contra el activista. Sin embargo, el periódico no encontró evidencia de que se hayan realizado investigaciones exhaustivas ni disculpas formales a las víctimas.

Por el contrario, múltiples testimonios indican que se desalentó activamente a las mujeres para que hablaran, con el objetivo de preservar la imagen pública de Chávez como símbolo intachable del movimiento por los derechos de los trabajadores agrícolas.

Este escándalo llega en un momento particularmente delicado para el legado de Chávez, cuya figura ha sido celebrada en libros de texto, documentales y conmemoraciones oficiales a lo largo de todo el país. Las revelaciones plantean preguntas incómodas sobre cómo las instituciones manejan las acusaciones de abuso contra figuras históricas veneradas, y sobre el precio del silencio institucional frente a violaciones graves de derechos humanos.