Familias de desaparecidos convocan protesta pacífica en Estadio Azteca durante Mundial 2026
Protesta por desaparecidos en Estadio Azteca durante Mundial 2026

Familias de desaparecidos convocan protesta pacífica en Estadio Azteca durante Mundial 2026

A pocas semanas del inicio de la Copa Mundial de 2026 en la Ciudad de México, familiares de personas desaparecidas han lanzado una convocatoria nacional para manifestarse de manera pacífica en los accesos del Estadio Azteca durante el partido inaugural entre México y Sudáfrica. La protesta está programada para el 11 de junio a las 08:00 horas, varias horas antes del inicio del encuentro, con el objetivo de ocupar simbólicamente los alrededores del estadio sin bloquear entradas ni impedir el acceso de los aficionados.

Una convocatoria abierta y nacional

El llamado fue impulsado por Ricardo García y Vanessa Gámez, padres de Ana Amelí García, una joven desaparecida en el Ajusco en julio de 2025. Sin embargo, la protesta no se limita a su caso, sino que está dirigida a:

  • Colectivos de búsqueda de todo el país
  • Familias con casos recientes o de décadas atrás
  • Personas cuyos familiares estén o no en el registro oficial
  • Ciudadanía solidaria

La consigna central es clara: “Queremos que nos vean”. Los organizadores han invitado a los aficionados a portar playeras blancas con el nombre de una persona desaparecida y a compartir en redes sociales lo que ocurra fuera del estadio, buscando ampliar el alcance de la acción más allá del perímetro físico. Han sido enfáticos en que no habrá bloqueos ni confrontaciones. La estrategia es formar vallas humanas en todos los accesos, entregar volantes con fotografías y sostener imágenes en silencio.

“Mientras unos celebran, nosotros sostenemos fotografías de nuestros hijos desaparecidos. Esa imagen no necesita palabras”, señalaron los organizadores.

No es la primera vez

En 1968, días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, la represión en Tlatelolco evidenció que la imagen maquillada que se quiso mostrar al entorno internacional no podía ocultar los conflictos internos. El gobierno buscaba proyectar modernidad, mientras el movimiento estudiantil buscaba ser escuchado.

Para el Mundial de 1986, se mostró una narrativa de estabilidad y resiliencia tras el sismo del año anterior. El torneo ayudó a construir una imagen de fortaleza nacional que coexistió con reclamos sociales que, no obstante, resonaron en la cobertura internacional, siendo una oportunidad de amplificación.

Hoy, rumbo a 2026, la dinámica se repite: mientras el Estado afina detalles logísticos y la FIFA coordina estándares internacionales, colectivos y familias preparan mantas, fotografías y consignas. No se trata de boicotear el fútbol, tampoco de un movimiento violento; las familias han sido claras en que no impedirán la celebración. Su estrategia es más simbólica. Mientras dentro del estadio se encienden luces y fuegos artificiales, afuera se encenderá la imagen de los rostros impresos en lonas blancas, un contraste en extremo potente e incómodo.