Escándalo en Argentina: Sacerdotes acusados de abusar de niños sordos en instituto
Sacerdotes acusados de abusar de niños sordos en Argentina

Escándalo en Argentina: Sacerdotes acusados de abusar de niños sordos en instituto

Las denuncias de abuso sexual clerical a los alumnos del Instituto Antonio Próvolo para hipoacústicos han sacudido profundamente a la provincia argentina de Mendoza, revelando un caso que ha escalado a nivel internacional. A finales de noviembre de 2016, la policía arrestó a los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho luego de que varios alumnos denunciaran haber sido víctimas de abuso sexual por años en esta escuela remota del noroeste de Argentina.

Detalles impactantes del caso

En una pequeña capilla ante una imagen de la Virgen María, dos curas católicos violaron repetidamente a niños sordos, cuyos gemidos de terror difícilmente podían ser escuchados. El fiscal Fabrizio Sidoti, quien investigó el caso, describió cómo los hechos ocurrían en la capillita, donde los niños eran confesados y recibían la comunión. Las violaciones anales y vaginales, los manoseos y las prácticas de sexo oral también tenían lugar en los cuartos de baño, los dormitorios, el jardín y un sórdido sótano del centro educativo ubicado en Luján de Cuyo, a unos 1,065 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.

Según la denuncia de los alumnos, dirigida contra los dos curas y tres laicos, los agresores se cebaban especialmente con los niños que dormían en los albergues del instituto. Una de las víctimas afirmó haber visto a uno de los curas violar a una niña mientras el otro sacerdote la obligaba a practicarle sexo oral. Los menores observaban a escondidas, a través de las cerraduras de las puertas y entre las rendijas de las persianas, en un ambiente donde el horror se había naturalizado hasta el punto de que algunos niños incluso abusaron de sus compañeros en los dormitorios.

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Vínculos con el Vaticano y antecedentes en Italia

El caso golpea las puertas del Vaticano, que desoyó las advertencias de víctimas italianas sobre el cura Nicola Corradi, quien se encuentra detenido en Mendoza. Corradi, de 82 años, había sido señalado en 2009 por delitos similares cometidos desde la década de 1950 en el Instituto Antonio Próvolo de Verona, Italia. Sin embargo, la Iglesia no cuestionó su permanencia en el centro mendocino cuando salieron a la luz los casos de abuso en su país natal.

Una joven que denunció haber sido violada por los sacerdotes en el colegio mendocino aseveró: "Del papa (Francisco) hasta abajo... en todos los estamentos de la Iglesia católica son todos iguales, todos sabían". A través de una intérprete del lenguaje de señas, varias muchachas narraron a la Associated Press los abusos sufridos durante años, manteniendo su identidad en reserva por orden judicial.

Investigación y reacciones

Unos 24 alumnos y ex alumnos, algunos ya mayores de edad, han declarado ante el fiscal Sidoti haber sufrido abuso desde hace al menos una década. El fiscal describió los testimonios como muy verosímiles y coincidentes, y aguarda los de más de 20 personas que podrían revelar más víctimas. Corradi, Corbacho y tres empleados del colegio—José Luis Ojeda, Jorge Bordón y Armando Gómez—fueron detenidos en noviembre por maltrato físico, abuso sexual y corrupción de menores.

En el dormitorio de Corradi, la policía halló 550,000 pesos en efectivo (unos 34,300 dólares) y revistas con fotografías de mujeres desnudas. Las computadoras y los celulares de los sacerdotes están siendo analizados ante la posibilidad de que contengan registros de los abusos. Los acusados se han negado a declarar, y a ambos curas les fue denegada la prisión domiciliaria, por lo que permanecerán en una cárcel de Mendoza.

El papa Francisco no se ha manifestado públicamente sobre el caso, y la Santa Sede declinó hacer comentarios a la AP. Esto ha generado críticas, especialmente tras la difusión de un video en el que el pontífice deseaba una feliz Navidad a los sordos a través de la lengua de señas, lo que fue visto como una burla por algunos en Argentina.

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Consecuencias y medidas futuras

Carlos Lombardi, abogado de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina, calificó la situación como "un cinismo fenomenal". Anne Barrett, codirectora de BishopAccountability.org, afirmó que el caso argentino "es distintivamente horripilante", destacando que los delitos ocurrieron luego de que el Vaticano supuestamente implementó reformas contra los abusos.

El arzobispado de Mendoza sostuvo que desconocía los antecedentes de Corradi cuando llegó a la provincia, pero ha tomado nuevas medidas, como exigir una declaración jurada a los religiosos para indicar que no tienen antecedentes penales o canónicos. La justicia también investiga si personal administrativo del instituto encubrió los abusos, mientras que Viviana Ávila, docente del colegio, afirmó que las profesoras nunca tuvieron sospechas ni recibieron quejas de los chicos.

Corradi fue trasladado a Argentina en la década de 1980, primero al centro Próvolo de La Plata y luego a Luján de Cuyo a fines de la década de 1990. Su estadía en La Plata podría derivar en nuevas acusaciones, ya que un hombre de 42 años denunció haber sido abusado por el sacerdote italiano en ese instituto.

El jefe de los fiscales de Mendoza, Alejandro Gullé, señaló: "Queremos que se haga justicia. Nosotros podemos lograr condenas y espero que sean las máximas", aunque lamentó que "jamás vamos a compensar el daño espiritual que se ha infringido a estos niños". En Argentina, los abusos no han prescrito, y las eventuales condenas podrían llegar hasta los 50 años de prisión, marcando un punto crucial en la lucha contra la impunidad en casos de abuso clerical.