Tultepec aún llora: el olor a tragedia persiste tras la explosión del mercado San Pablito
Cinco velas y dos nochebuenas, colocadas sobre una tela negra en la Plaza de la Concha Acústica Teyahualco, son un testimonio silencioso del dolor que embarga a Tultepec. Este municipio del Estado de México atraviesa la peor tragedia de su historia: una explosión en el Mercado Pirotécnico San Pablito ha dejado al menos 35 personas fallecidas y un número indeterminado de desaparecidos, mientras las autoridades se niegan a asumir responsabilidades y la solidaridad de los habitantes brilla en medio de la desolación.
Un paisaje de cenizas y desesperación
El olor a quemado aún impregna el aire en Tultepec, donde franjas humeantes marcan el terreno que una vez albergó 300 puestos del mercado, ahora reducidos a escombros. Sol, una vecina, expresa con voz quebrada: "Estamos muy dolidos, la verdad es que no hay palabras, era su negocio, era su vida". Mientras, voluntarios como Efraín Islas y Álvaro Martínez, de casi 18 años, despliegan cartulinas para recolectar despensas, usando redes sociales para movilizar ayuda.
Juan Carlos Ferrel, dueño de un puesto de tortas cercano, relata el momento del estallido: "Pensamos que se había caído un avión, porque sólo se oyó una sola explosión muy grande". Él y otros vecinos ayudaron a despejar calles para los servicios de emergencia, una escena caótica donde el heroísmo cotidiano se mezcló con el horror.
Testimonios desgarradores y versiones contradictorias
Misael Méndez, vecino de San Pablo de las Salinas, describe con voz quebrada su participación en las labores de rescate: "Fuimos encontrando cuerpos, cuerpos quemados, sin partes de sus pies, sin partes de sus manos". Su relato incluye el hallazgo de dos niños pequeños con vida y una mujer aturdida, un destello de esperanza en medio de la devastación.
Sobre las causas, el gobierno estatal y municipal se mantienen evasivos, citando varias líneas de investigación. Sin embargo, circulan múltiples versiones: desde un "distractor" gubernamental hasta cobros de cuotas por parte de "gente mala", o la venta clandestina de productos prohibidos. Misael resume con resignación: "Así es siempre, el pueblo le echa al Gobierno y ellos a la gente".
Solidaridad en medio del dolor
La comunidad se ha unido en un esfuerzo colectivo. En la Parroquia de Nuestra Señora de Loreto, el obispo Guillermo Ortiz Mondragón ofició una misa por las víctimas, donde el silencio solo era comparable al dolor palpable. Afuera, vecinos se consuelan mutuamente, compartiendo historias de supervivencia, como la de Cristina, quien se salvó por llegar tarde a cargar mercancía.
Mientras, en la Concha Acústica, cerca de 30 médicos y paramédicos, incluida Jessica, una joven de 25 años, brindan apoyo psicológico y médico. Rosario, en una mesa de acopio, coordina la recepción de donativos como gasas, agua y alimentos, evidenciando una red de ayuda que florece ante la adversidad.
Respuesta oficial y futuro incierto
El presidente municipal Armando Portuguez defendió la pirotecnia como tradición local, anunciando planes para reabrir el mercado en el mismo sitio una vez concluya un dictamen. "Es una actividad regulada y se hará en el mismo sitio", insistió, minimizando la responsabilidad municipal y estimando pérdidas superiores a 28 millones de pesos.
Con la noche, las rejas del mercado se llenan de carteles buscando desaparecidos, incluido uno que exige: "Exigimos la entrada a buscar a nuestros familiares y amigos de Ecatepec". Memoriales con velas y flores crecen en plazas, recordando que Tultepec no olvidará este día. La tragedia ha dejado una marca imborrable, donde el olor a quemado sirve como recordatorio de vidas truncas y un futuro que exige respuestas y justicia.



