Monreal asegura que Morena aprobará reforma electoral 'venga como venga'
Morena aprobará reforma electoral 'venga como venga'

Morena preparado para aprobar reforma electoral 'venga como venga'

En medio de las especulaciones sobre la anunciada reforma electoral y la filtración de documentos de trabajo de las comisiones legislativas, el diputado Ricardo Monreal declaró esta semana que el grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados está preparado para convencer a sus aliados, el PT y el PVEM, y aprobar la iniciativa presidencial que modifica la representación proporcional y reduce el costo de las elecciones.

Un retroceso democrático

La sociedad mexicana, en palabras del propio Monreal, debe acostumbrarse a que sus representantes en el Poder Legislativo retomen el papel tradicional de ser "levanta manos acríticos", cuando la línea se dicta desde Palacio Nacional. Esta situación evoca el régimen autoritario del partido hegemónico que México padeció durante el siglo pasado, donde las libertades políticas pasaban a un segundo plano para imponer la voluntad de una sola persona.

Precedente preocupante: la reforma de 2018

El 30 de noviembre de 2018, un día previo a la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador, se aprobó la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal (LOAPF) con base en una iniciativa presentada por el entonces presidente Enrique Peña Nieto. En la elaboración de ese proyecto legislativo intervino el equipo cercano al líder de la autollamada Cuarta Transformación, incluido Julio Scherer Ibarra, quien sería su consejero jurídico.

En esa reforma se estableció un modelo centralizado de administración pública donde:

  • Los titulares de dependencias y entidades no nombran al administrador, abogado, contralor o responsable de comunicación social dentro de su organización
  • La facultad de designación corresponde al secretario de hacienda, al consejero jurídico, a la secretaria anticorrupción y al responsable de comunicación social de la Presidencia
  • Los secretarios y directores generales carecen de elementos necesarios para asumir plenamente la conducción de su encargo público

Las confesiones de Scherer Ibarra

En su libro "Ni venganza, ni perdón", Julio Scherer confiesa que ese modelo centralizador era un absurdo y que él prefirió mantener el esquema anterior, donde los titulares de dependencias le remitían la propuesta de persona que querían para jefatura de unidades jurídicas y él sólo emitía el nombramiento correspondiente.

Scherer critica en su obra la ambición excesiva de Jesús Ramírez, quien ejerció la facultad que la LOAPF reformada le concedió para nombrar a todos los comunicadores sociales, quienes le rendían cuentas y se sometían a sus instrucciones. El exconsejero jurídico admite que la reforma legal que aceptó era incorrecta, pero no hizo nada por detenerla como abogado del candidato ganador, ni la pretendió modificar como consejero jurídico del poder ejecutivo.

La política sobre la ley

Scherer confesó que "la política era más importante que la aplicación de la ley o el imperio del derecho". En su papel de despechado sumiso a su líder, puso su dignidad profesional en un segundo plano y violó la protesta que rindió al recibir el grado de licenciado en Derecho en la UNAM, donde se comprometió a que la norma suprema de conducta sería no solo la ley, sino también la moral y la justicia.

No cambiar ni una coma a la voluntad de quien ejerce el poder y no ser capaz de contradecirlo para evitar que un modelo centralizador afecte la operación de la administración pública es vergonzoso para quien fue el abogado del presidente. Scherer hacía lo que le ordenaban y ponía su firma donde le indicaban, sin ejercer un auténtico control interno de la legalidad de la actuación del poder ejecutivo.

Consecuencias institucionales

Esta actitud explica la proliferación de leyes declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Hoy Julio Scherer, en el ostracismo y la lejanía del poder, enfrenta al todavía encumbrado Jesús Ramírez, pero su alegato pierde fuerza moral, ya que cuando despachó en Palacio Nacional aceptó lo que ahora confiesa que era inaceptable.

Scherer hizo suyo el principio de Monreal y avaló los proyectos de ley que le enviaba el presidente López Obrador bajo el axioma de "venga, como venga se aprueba". Lo evidente es que las instituciones se empobrecen cuando sus dirigentes claudican de cumplir con su misión.

Reflexión final

El Congreso de la Unión debe ser algo más que una caja de resonancia de la voluntad presidencial, y el abogado del presidente no debe ser un "yes man", un individuo obsecuente que siempre se doblegue a la "sabiduría política" de su jefe. La democracia mexicana enfrenta un momento crucial donde la independencia de los poderes y el respeto a las instituciones están en juego.