Gobierno de Morena impulsa reforma electoral que amenaza la democracia mexicana
Reforma electoral de Morena amenaza la democracia en México

La reforma electoral de Morena: un riesgo para la democracia mexicana

Como bien dice la sabiduría popular, "lo que mal empieza, mal acaba". Pocas legislaciones en México han sido tan complejas de construir y consensuar como la electoral, históricamente producto de la desconfianza entre los diversos actores políticos. La historia nacional está llena de episodios que justifican esta circunstancia, donde los abusos de unos en detrimento de otros han generado crisis de gobernabilidad, agravios y descontentos sociales.

Un cambio basado en falacias

El gobierno morenista, habiendo llegado al poder bajo la ley electoral vigente, tenía la oportunidad histórica de hacerla prevalecer y fortalecerla. Sin embargo, decidió emprender un cambio radical basado en falacias, interpretando supuestos designios del pueblo que representan. Esta reforma no admite ingenuidades: a todas luces se trata de maniobras incompatibles con la democracia, orientadas por intereses de grupo más que por un proyecto ético, especialmente bajo la conducción de figuras como Pablo Gómez y Arturo Zaldívar.

El verdadero objetivo parece ser rediseñar el sistema de representación política y el modelo de Estado mexicano para adueñarse del sistema electoral y perpetuarse en el poder. Esta dinámica replica la fórmula utilizada desde 2018: convocar consultas ciudadanas que, tras desarrollarse, son simuladamente consideradas pero en realidad ignoradas, sirviendo únicamente como sensores para medir la intensidad de las reacciones adversas.

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Los ejes problemáticos de la reforma

El gobierno ya ha anticipado algunos ejes rectores de su iniciativa, todos ellos preocupantes:

  • Extinción de la representación proporcional
  • Disminución del número de legisladores
  • Reducción del gasto público en elecciones y partidos políticos
  • Disminución de atribuciones del Instituto Nacional Electoral (INE)

Ninguno de estos puntos tiene como propósito genuino mejorar las reglas de la contienda electoral, que desde hace tiempo ha dejado de ser plenamente democrática debido al intervencionismo estatal y al financiamiento de cárteles. La extinción de las voces de las minorías en los congresos generará expresiones explosivas al carecer estas de plataformas institucionales para hacerse escuchar y posicionar sus intereses legítimos.

El costo político de las alianzas

En el opaco proceso de esta reforma, se ha filtrado el precio que Morena tendrá que pagar a sus aliados del PVEM y PT para apoyar su iniciativa: la cesión de postulaciones a candidatos a gobernador en cinco estados para el Verde Ecologista y tres para el Partido del Trabajo. Sin embargo, esta concesión resulta ingenua, considerando que Morena probablemente incumplirá estos acuerdos una vez que sus aliados pierdan relevancia política al desaparecer las posiciones plurinominales.

Cercenar la representación proporcional de las minorías no solo las privará de voz, sino que viola la prohibición de progresividad establecida en la Constitución Federal. Por otro lado, retirar el financiamiento público dejará a partidos, candidatos y ciudadanía a merced de cárteles y políticos con recursos ilícitos para decidir candidaturas, financiar campañas y ganar elecciones, con las consecuencias que ya conocemos y padecemos.

El desmantelamiento del INE

La reducción de atribuciones al INE resulta particularmente grave. Este organismo, que antes era autónomo, ciudadano y ajeno a partidos políticos, ahora parece obedecer a intereses del poder dominante. Su desmantelamiento progresivo, mediante reducciones presupuestales y la fuga de talentos, obligará a transferir sus funciones al gobierno federal, actualmente controlado por Morena, lo que augura un preocupante desaseo institucional.

Un pronóstico preocupante

Como se hace evidente, esta reforma electoral representa una maquinación del grupo en el poder para capturar las elecciones, aprovechando que ya ha capturado a las autoridades electorales. En todo este desaseo hay una necia obsesión por contradecir nuestra historia democrática. México parece padecer una regresión a modelos políticos que había superado, como si no reconociera su propia historia y los altos costos de la antidemocracia.

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Todos los abusos electorales diseñados para perpetuarse en el poder han evolucionado en lamentables episodios de corrupción, colapsos económicos y sociales que suelen terminar en eventos de sangre y comprometer el futuro de generaciones enteras. Muy pronto conoceremos el atrevimiento del régimen que decidió perpetuarse, tal y como aconteció en otras épocas oscuras de nuestra historia política.