Coahuila en la encrucijada energética: desarrollo económico versus protección ambiental
El estado de Coahuila se encuentra en el centro de un intenso debate sobre el futuro energético del país. Mientras el gobernador Manolo Jiménez Salinas impulsa con entusiasmo la explotación de gas no convencional como una oportunidad histórica para generar empleos y atraer inversiones, numerosas organizaciones ambientalistas y activistas locales alzan la voz para advertir sobre los graves riesgos ecológicos y sociales que conlleva la técnica del fracking o fractura hidráulica.
La visión gubernamental: gas como motor económico
Desde el mes de febrero, durante una gira de trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum en Monclova, el mandatario estatal ha posicionado el proyecto Gas Coahuila como una prioridad estratégica. Jiménez Salinas argumenta que la entidad cuenta con el conocimiento y la capacidad tecnológica para implementar métodos sustentables que minimicen el impacto ambiental.
"Es la solución más rápida y más efectiva que tenemos para fortalecer la economía en esta región del norte y en la región carbonífera", declaró el gobernador en entrevistas recientes. "Ya le hicimos la propuesta a la presidenta que aquí estamos listos y que esto va a generar miles de empleos y miles de millones de pesos de inversión".
Esta postura encuentra respaldo en algunos sectores empresariales. Morris Libson Valdés, integrante de la Alianza para el Desarrollo Económico en la Frontera de Eagle Pass y Piedras Negras, destacó que Coahuila posee una de las principales reservas de gas shale del país, cuya exploración fue suspendida durante la administración anterior.
La voz de la oposición: alertas ambientales y sociales
Frente a este optimismo oficial, las organizaciones civiles han organizado una fuerte resistencia. Este fin de semana, en la ciudad de Saltillo, se realizó una reunión informativa que congregó a al menos treinta activistas, con el objetivo de integrar un pronunciamiento que será presentado en la Primera Conferencia Internacional a finales de abril en Colombia.
Viridiana Aguilar, coordinadora de la asociación civil Reacciona, Red de Acción Climática, expresó su preocupación: "Ya hay países de Latinoamérica que han dicho no al fracking y México estaba contemplando unirse a esto. Sin embargo, vemos que la respuesta del Gobierno Federal en estos días es promover este gas no convencional sin considerar las afectaciones medioambientales que va a tener a mediano y largo plazo".
Las organizaciones participantes, que incluyen a Dino Colectivo Verde, Oxfam México e Iniciativa Climática, sostienen que:
- No existe evidencia científica de que el fracking pueda realizarse sin causar daños ambientales significativos
- Trece países en el mundo han prohibido esta técnica debido a sus impactos negativos
- Existen testimonios documentados de afectaciones a la salud, calidad del agua, aire y suelo en regiones como Texas, cercanas a Coahuila
- Se deben priorizar energías renovables como la eólica, solar e incluso nuclear bien gestionada
El comité de expertos y el diálogo pendiente
Un punto particular de controversia es el anuncio del Gobierno Federal sobre la integración de un comité de expertos que en tres meses evaluará la viabilidad de utilizar tecnologías diferentes a la fractura hidráulica. Aguilar cuestiona esta propuesta: "No existe evidencia y no hay un país que pueda decir que está desarrollando fracking sin afectaciones medioambientales y sociales".
Las organizaciones exigen que este comité, en lugar de buscar variantes del fracking, explore genuinamente alternativas energéticas sostenibles. Además, piden que se escuche a las comunidades locales, especialmente a jóvenes, biólogos, geólogos e ingenieros que han documentado los impactos de esta técnica en regiones similares.
Próximos pasos y declaratoria nacional
El próximo 18 de abril, las organizaciones ambientalistas presentarán una Declaratoria Nacional que incluirá el posicionamiento de ciudadanos de cinco estados: Coahuila, Jalisco, Colima, Baja California Sur y Veracruz. El documento abogará por una transición energética justa que deje atrás los combustibles fósiles.
"Es bastante antiguo seguir pensando en combustibles fósiles, como es el gas y el petróleo", señaló Aguilar. "Esperamos que podamos entablar ese diálogo con el Gobierno Federal y poder cambiar esta situación con alternativas. Que nos escuchen y podamos debatir qué tipo de energía es mejor, no solo para el país sino para cada estado que tiene necesidades diferentes".
El debate en Coahuila refleja así una tensión fundamental de nuestro tiempo: cómo conciliar el desarrollo económico urgente con la protección ambiental indispensable para las generaciones futuras. Mientras el gobierno estatal ve en el gas no convencional una oportunidad histórica, la sociedad civil organizada insiste en que el costo ambiental sería demasiado alto, proponiendo en su lugar un modelo energético diversificado basado en renovables.



