Estados Unidos en camino a convertirse en el eje energético mundial
En un análisis publicado en Factor Energético, el especialista Ramses Pech plantea que Estados Unidos podría emerger como el "banco central energético mundial" en el contexto geopolítico actual, particularmente tras el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Este enfrentamiento ha generado modificaciones que favorecen a ambos países en el ámbito energético, consolidando el dominio estadounidense sobre el suministro global.
Control estratégico del precio del petróleo
Según Pech, Estados Unidos ha utilizado petróleo de Irán y Rusia como una herramienta para estabilizar los precios internacionales. "Estados Unidos utiliza el petróleo proveniente de Irán y Rusia como un mecanismo de emergencia", escribe, mediante permisos para adquirir cargamentos en altamar no comercializados. Por ejemplo, un waiver estadounidense permite la introducción de 140 millones de barriles de crudo iraní al mercado para contener los precios durante el conflicto.
Asimismo, se autorizó temporalmente la venta de petróleo ruso previamente cargado, lo que ayudó a eliminar descuentos y estabilizar el mercado. Esta estrategia mantiene el precio en un rango óptimo: suficientemente alto para garantizar la rentabilidad del shale, pero sin afectar la economía por aumentos en combustibles. Estados Unidos actualmente influye en la oferta global, desempeñando un rol similar al de un banco central del petróleo, aprovechando su ventaja logística y capacidad de exportación.
Hegemonía en el mercado global de gas natural
Otro punto clave es el mercado del gas natural licuado (GNL), donde Estados Unidos podría consolidar su hegemonía debido a afectaciones en la infraestructura de Qatar tras ataques de Irán. "El ataque de Irán a Qatar ha generado una oportunidad para que Estados Unidos asuma un papel relevante", señala Pech, ya que las instalaciones de Ras Laffan requerirán entre tres y cinco años para restablecer operaciones.
Durante este período, Estados Unidos se posiciona como proveedor indispensable de GNL para Europa y Asia. El análisis indica que exporta aproximadamente 15,400 millones de pies cúbicos diarios al cierre de 2025, y para 2029 esta cifra podría ascender a cerca de 29,300 MMpcd, consolidando su posición hegemónica.
Escenarios geopolíticos y dominio energético
En los próximos cinco años, podrían darse distintos escenarios donde Estados Unidos consolidaría su dominio en el mercado global de GNL, establecería condiciones contractuales y aumentaría su cuota estructural. Desde una perspectiva geopolítica, Europa resultaría energéticamente subordinada a Estados Unidos, mientras que Asia se vería obligada a negociar con Washington incluso si busca fortalecer vínculos con Moscú, Teherán o Beijing.
Israel también obtiene ventajas, ya que la disminución de la oferta global de gas contribuye al incremento de precios y favorece sus exportaciones desde yacimientos como Leviatán, Tamar y Karish hacia Egipto, Jordania y potencialmente Europa.
El rol de banco central de la energía
Finalmente, Pech plantea un escenario donde Estados Unidos podría ejercer control sobre recursos petroleros y gasíferos de Venezuela, Cuba y Medio Oriente, cambiando el equilibrio energético mundial. "Esto sitúa a Estados Unidos como una suerte de banco central de la energía", con capacidad para regular la oferta según el contexto político y energético, influyendo en precios y atenuando impactos de shocks externos.
Advierte que Europa aumentaría su dependencia del GNL estadounidense tras reducir importaciones desde Rusia, mientras Asia necesitaría incrementar significativamente sus importaciones de crudo y GNL, dando a Estados Unidos mayor influencia en los flujos energéticos globales.



