Gobierno de Sheinbaum revierte política y apuesta por fracking para gas natural
En un giro energético de 180 grados que contradice promesas electorales anteriores, el Gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum confirmó que analiza e impulsará el uso de la fracturación hidráulica, mejor conocida como fracking, para extraer gas natural en México. Esta decisión marca una ruptura con la política del sexenio anterior, que había frenado esta técnica por razones ambientales.
¿Qué es el fracking y por qué genera controversia?
El fracking o fracturación hidráulica es una técnica utilizada para extraer gas de esquisto atrapado en rocas subterráneas mediante la inyección de agua a alta presión mezclada con químicos. Aunque ha sido promovida por sus beneficios energéticos, especialistas advierten que implica graves impactos ambientales:
- Contaminación de aguas subterráneas
- Liberación de metano, un potente gas de efecto invernadero
- Inducción de sismos
- Altísimo consumo de agua (entre 9 y 29 millones de litros por pozo)
- Uso de hasta 750 tipos de químicos, muchos potencialmente peligrosos
Alejandro Bezanilla Morlot, de la UNAM, señala que este método no solo libera metano directamente, sino que también provoca fugas durante la fracturación de la roca, contaminando el agua de forma irreversible. Además, se han documentado casos de sismicidad inducida, como los temblores registrados en 2011 en estados de Estados Unidos.
Argumentos del Gobierno para implementar el fracking
La administración de Sheinbaum presenta dos argumentos principales para implementar esta práctica:
- Alta dependencia del gas importado: México importa alrededor del 75 por ciento del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos, donde el fracking es ampliamente utilizado.
- Altas reservas mexicanas: El país cuenta con un importante potencial gasífero: alrededor de 83 billones de pies cúbicos en yacimientos convencionales y 141 billones en no convencionales que requieren fracking.
Actualmente, la producción de Pemex es de unos 2 mil 300 millones de pies cúbicos diarios, pero se proyecta elevarla a 4 mil 49 millones al final del sexenio. A más largo plazo, en un horizonte de 10 años, la producción podría superar los 8 mil millones de pies cúbicos diarios, acercando al país a la autosuficiencia frente a un consumo cercano a los 9 mil millones.
Compromisos ambientales y medidas de mitigación
Pemex se comprometió a provocar el menor daño ambiental posible al extraer el combustible. El plan del Gobierno contempla varias medidas para atender los retos ambientales:
- Uso de agua no apta para consumo humano
- Reciclaje de hasta el 80 por ciento del líquido utilizado
- Insumos biodegradables en lugar de químicos potentes
- Operaciones concentradas con menor impacto en el suelo
- Infraestructura de alta seguridad
- Monitoreo continuo con sensores e inteligencia artificial
- Perforaciones profundas que minimizan riesgos a los acuíferos
"Entonces, si vamos a hacer explotación de gas no convencional, tiene que ser de una manera sustentable, que los impactos ambientales se disminuyan al máximo", señaló la presidenta Sheinbaum durante una conferencia. "Hemos estado investigando y resulta que hoy, ya, hay no esos químicos tan potentes que se usaban, sino sustancias que no tienen estos impactos ambientales, que muchas de ellas son orgánicas".
Para reforzar estas medidas, se integrará un comité de expertos que evaluará y emitirá recomendaciones sobre la explotación responsable del gas en México. A pesar de estos compromisos, en México ya existen al menos 924 pozos perforados con esta técnica, principalmente en estados del este del país.



