Migrantes en Chicago adoptan compras nocturnas y toque de queda ante redadas de ICE
La comunidad migrante en Chicago ha implementado medidas de precaución, incluyendo un toque de queda voluntario y compras "hormiga" nocturnas, en respuesta a las nuevas redadas anunciadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La llegada de cientos de agentes federales a una base en Oakbrook ha encendido alarmas en barrios con alta presencia latina, donde familias temen operativos en calles y zonas residenciales.
Estrategias de supervivencia en medio del miedo
Leticia Hamy, una migrante que reside en Chicago desde hace 26 años, decidió dejar su trabajo por temor a ser detenida. Ahora, sale solo cuando es indispensable y organiza sus compras después de las siete de la noche, cuando hay menos movimiento en las calles. "Yo las compras de víveres, cualquier cosa para mi hija, para la casa, lo hago a partir de las siete de la noche... es preferible mejor no salir y pasar en la casa, solo si es necesario", relató. Además, recomienda almacenar alimentos para evitar salir durante posibles operativos, argumentando que "para el momento que llegue la crisis de migración ya no es necesario que salgan si es por una emergencia".
Preparativos de ICE y respuesta comunitaria
Mientras tanto, elementos de ICE se concentran en el edificio ubicado en W. 22 Street de Oakbrook, donde se preparan para iniciar acciones contra migrantes. En el estacionamiento adyacente, decenas de camionetas están listas para ser utilizadas en los operativos. Por otro lado, asociaciones civiles y activistas se alistan para patrullajes comunitarios, con el objetivo de alertar sobre la presencia de ICE y prevenir actos de violencia durante las redadas.
El activista Cristóbal Cavazos informó que el 28 de febrero realizarán un entrenamiento para protegerse, equipados con cascos, gafas y máscaras antigás. "Tenemos máscaras anti gas, protección para los oídos... los de ICE lanzan bombas de sonido que te pueden dañar el oído", señaló. Así, tanto migrantes como defensores de derechos humanos comienzan a planificar sus acciones ante los inminentes operativos en Chicago, reflejando una creciente tensión en la ciudad.