El gobierno de Estados Unidos ha dado a conocer una nueva Estrategia Antiterrorista que redefine su enfoque de seguridad y clasifica a los principales actores considerados amenaza en tres grupos específicos. Este documento marca un cambio significativo respecto al modelo posterior a los Atentados del 11 de septiembre, que se centraba en organizaciones como ISIS y Al Qaeda. Ahora, la estrategia incorpora también a redes criminales y movimientos internos.
Los tres tipos de terroristas identificados
La estrategia clasifica las amenazas en tres grandes grupos:
- Narcoterroristas y bandas transnacionales: Incluye cárteles y organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, armas y personas, considerados ahora una prioridad.
- Terroristas islamistas tradicionales: Grupos extremistas de corte yihadista que continúan bajo vigilancia.
- Extremistas violentos de izquierda: Actores como anarquistas y grupos antifascistas, señalados por posibles actos de violencia política.
Un enfoque más amplio contra las amenazas
El plan establece tres líneas de acción: identificar ataques antes de que ocurran, cortar financiamiento y reclutamiento, y desmantelar redes operativas. Este modelo implica un uso más amplio de herramientas de inteligencia, financieras y de seguridad para enfrentar distintos tipos de amenazas.
Cárteles en el centro de la estrategia
Uno de los puntos clave es que los cárteles pasan a ser objetivo prioritario. El gobierno estadounidense advierte que está dispuesto a intensificar acciones para frenar sus operaciones, incluso con medidas más contundentes. El documento también señala que no se permitirá que estos grupos, ni otros considerados terroristas, operen con impunidad o encuentren refugio dentro o fuera del país.
Con esta estrategia, Estados Unidos amplía la definición de terrorismo y abre la puerta a una mayor intervención contra actores criminales y extremistas, tanto a nivel internacional como interno.



