EE.UU. destruye bases de la Guardia Revolucionaria en Irán y promete continuar ataques
EE.UU. destruye bases iraníes y promete más ataques

Estados Unidos anuncia destrucción de bases iraníes y promete continuar ofensiva

El Ejército de Estados Unidos ha informado oficialmente sobre la destrucción completa de instalaciones clave pertenecientes al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, durante operaciones militares sostenidas en territorio iraní. El anuncio fue realizado este lunes a través de la cuenta oficial de X del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que además aseguró que continuará actuando de manera decisiva ante lo que califican como "amenazas inminentes" atribuidas directamente al régimen de Teherán.

Objetivos militares específicos alcanzados

De acuerdo con el comunicado oficial difundido en redes sociales, las fuerzas estadounidenses ejecutaron ataques precisos contra múltiples objetivos estratégicos iraníes. Los blancos principales incluían:

  • Centros de mando y control del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
  • Capacidades de defensa aérea iraní, esenciales para la protección del espacio aéreo nacional.
  • Sitios de lanzamiento de misiles y drones, utilizados para operaciones ofensivas.
  • Aeródromos militares que albergan aviación de combate y logística.

"Las fuerzas estadounidenses han destruido las instalaciones de mando y control del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, las capacidades de defensa aérea iraní, los sitios de lanzamiento de misiles y drones, y los aeródromos militares durante operaciones sostenidas", declaró el CENTCOM en su comunicado. "Seguiremos tomando medidas decisivas contra las amenazas inminentes que plantea el régimen iraní", añadió con firmeza.

Compromiso de continuidad y postura política

El CENTCOM subrayó que, a pesar de los significativos resultados militares obtenidos, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantendrán su postura ofensiva y seguirán implementando "medidas decisivas" contra lo que consideran riesgos inmediatos provenientes de Irán. Esta declaración refuerza la estrategia de presión máxima que Washington ha ejercido sobre Teherán en los últimos años.

En paralelo a las operaciones militares, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, realizó declaraciones públicas intentando calmar tensiones internacionales. Vance afirmó categóricamente que "de ninguna manera" el país se verá envuelto en una guerra prolongada de varios años. Sus palabras parecen alinearse con lo expresado previamente por el presidente Donald Trump, quien habló de un plazo estimado de cuatro a cinco semanas de ataques continuos contra objetivos iraníes, sugiriendo una campaña limitada en tiempo pero intensa en ejecución.

Este desarrollo marca un nuevo capítulo en las tensas relaciones entre Washington y Teherán, con implicaciones potenciales para la estabilidad regional en Medio Oriente y la política exterior estadounidense en un año electoral.