Código Rojo en Jalisco: Un Término Policial que Desorienta a la Ciudadanía
En medio de los bloqueos y enfrentamientos tras la captura y muerte de Nemesio Oseguera, conocido como "El Mencho", el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, activó el denominado "Código Rojo". Esta medida, anunciada públicamente, generó una ola de preguntas entre la población: ¿Implica peligro inminente? ¿Debemos evitar salir a la calle? ¿Se suspenden clases o actividades comerciales? La respuesta, sin embargo, no está clara en los documentos oficiales.
La Activación y sus Contradicciones
El mandatario estatal, a través de sus redes sociales, reiteró la recomendación de permanecer en los hogares mientras se mantenía el Código Rojo. No obstante, en un giro confuso, Lemus confirmó la reanudación de todas las actividades económicas y comerciales, dejando solo el regreso a clases para el miércoles. Esta aparente normalidad, combinada con la alerta continua, ha sembrado dudas sobre la coherencia de la comunicación gubernamental.
La Búsqueda de una Definición Oficial
Al investigar el concepto, no se encontró ningún documento normativo o publicación en el periódico oficial de Jalisco que establezca lineamientos claros sobre el Código Rojo. Fuentes del Gobierno estatal explicaron que se trata de un término estrictamente policial, utilizado para activar un alto grado de comunicación y coordinación entre fuerzas de seguridad ante amenazas específicas. Sin embargo, esta aclaración no fue suficiente para disipar la incertidumbre entre los civiles.
Consecuencias de la Falta de Claridad
En el imaginario colectivo, la ausencia de parámetros definidos ha llevado a muchos a llenar los vacíos con psicosis, miedo y desinformación. El uso insistente del término por parte del gobernador, en un contexto de violencia y zozobra, ha sido criticado como un error de comunicación institucional que podría tener efectos contrarios a los deseados, aumentando la confusión en lugar de proporcionar orientación.
Lecciones y Recomendaciones para el Futuro
La experiencia subraya la necesidad urgente de que el Gobierno de Jalisco establezca un protocolo claro de actuación y comunicación dirigido a la ciudadanía en situaciones de violencia extrema. De lo contrario, estos vacíos institucionales seguirán siendo aprovechados por noticias falsas y el temor generalizado. Dado el contexto de inseguridad en la entidad, es probable que escenarios similares se repitan, haciendo imperativa una mayor transparencia y definición en las alertas de seguridad.