El poder de las palabras en Pueblo Quieto: Tren, desalojos y soberanía
Tren Guadalajara-México: desalojos en Pueblo Quieto

El poder de las palabras en Pueblo Quieto: Un análisis sobre trenes y desalojos

Con la reciente decisión de nuestra amada Presidenta, que el tren de alta velocidad Guadalajara–México pase por Pueblo Quieto, un pueblo que, contrario a su nombre, está lejos de estar en calma, se ha desatado una serie de eventos que merecen una reflexión profunda. El gobernador, como muchos otros, ha redirigido su atención para cumplir con esta directiva, demostrando una vez más cómo las palabras desde el poder pueden mover montañas, o en este caso, rutas ferroviarias.

La paradoja del tren: Gusto presidencial versus realidad social

Es innegable que los trenes de pasajeros son una pasión presidencial en nuestro país, y proyectos como este prometen conectar destinos en cuestión de horas, ofreciendo un viaje de lujo. Sin embargo, este entusiasmo choca con una cruda realidad: el trayecto planeado atraviesa zonas habitadas por comunidades pobres, cuyas voces, como señaló Don Quijote, a menudo son ignoradas en los grandes planes. El Gobierno ha anunciado una reubicación para estos residentes, pero en términos claros, cuando no hay opción de permanecer, esto se traduce en un desalojo forzado, aunque se le quiera vestir de civilizado.

Ojalá que este proceso se maneje con la delicadeza y dignidad que merecen las familias afectadas. No obstante, surge una pregunta incómoda: ¿por qué este rigor no se aplica de manera pareja? Muchos industriales han invadido zonas ferroviarias en el pasado sin enfrentar consecuencias similares. Si se va a limpiar el camino, la justicia exige que sea equitativa, sin excepciones para los poderosos.

Los trenes como servicio, no como negocio

Es crucial entender que los trenes de pasajeros, en México y en el mundo, no operan bajo criterios puramente empresariales. Requieren apoyo oficial para ser viables, funcionando más como un servicio público que como una empresa lucrativa. Proyectos como el Toluca–México, dejado por Enrique Peña Nieto, muestran que es posible ejecutarlos sin desviaciones, siempre que haya voluntad política y planificación adecuada. Este nuevo tren promete reducir el viaje a la Ciudad de México a cuatro o cinco horas, una promesa que, entre muchas otras, los ciudadanos anhelamos ver cumplida.

La soberanía en las relaciones internacionales: El caso de Cuba

Por otro lado, la presidenta ha demostrado que México, como nación rica y soberana, no tiene impedimentos para proporcionar petróleo a Cuba, a pesar de los aranceles que puedan surgir. Aunque Cuba no sea del agrado de todos, especialmente por percepciones de egoísmo en intercambios comerciales—como la falta de envío de puros, un producto icónico—, el liderazgo actual bajo Miguel Díaz‑Canel Bermúdez sugiere un cambio. México debe actuar con generosidad, enviando millones en productos, aunque rumores indiquen que algunos sean revendidos. Esto refleja un compromiso con la solidaridad internacional, incluso en medio de críticas.

En resumen, las palabras desde la presidencia tienen un poder transformador, desde alterar paisajes en Pueblo Quieto hasta fortalecer lazos con Cuba. Como sociedad, debemos vigilar que estas decisiones se implementen con transparencia y equidad, asegurando que el progreso no deje a nadie atrás.