Mundial 2026 en México: el fútbol bajo la sombra de la violencia criminal
A pocos meses del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que por primera vez en la historia se celebrará en tres países —Canadá, Estados Unidos y México—, nuestro país se prepara para recibir el mayor torneo de fútbol del planeta en un contexto nacional marcado por una profunda inseguridad. En varios territorios donde se disputarán partidos, el pulso local es convulso y extremadamente delicado debido a la violencia extrema que se vive cotidianamente.
Jalisco: hallazgos macabros cerca del Estadio Akron
El pasado domingo 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, la Secretaría de la Defensa Nacional anunció la detención y muerte del líder y fundador de uno de los grupos criminales más influyentes y extendidos del país, con presencia incluso multinacional. Este operativo, realizado con inteligencia militar y cooperación de Estados Unidos, desencadenó una jornada violenta en al menos quince estados como reacción del cártel.
Este hecho histórico probablemente desate en Jalisco un contexto de violencia por el reacomodo interno del liderazgo criminal, poniendo a la región en una condición crítica de inseguridad. La situación plantea serias dudas sobre si existirán las condiciones de seguridad necesarias para albergar un evento de talla mundial.
En esta línea, recordemos los hallazgos que a finales del año pasado dieron a conocer colectivos de búsqueda de Jalisco —primer lugar nacional con 16,079 casos registrados de personas desaparecidas—: al menos 456 bolsas con restos humanos, incluyendo cuerpos completos, seccionados y fragmentos. Estos hallazgos se localizaron en un perímetro de entre 13 y 19 kilómetros del Estadio Akron en Zapopan, sede propuesta para varios partidos del Mundial.
En marzo del año pasado, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco reveló la barbarie de los crímenes cometidos en el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, un sitio que operaba como campo de reclutamiento y entrenamiento forzado.
Sinaloa: violencia prolongada y desapariciones mineras
En Sinaloa, desde la detención del líder de otro de los cárteles más consolidados de México ocurrida el 25 de julio de 2024 en El Paso, Texas, dos facciones se disputan el liderazgo de la organización. Esto ha generado un contexto local hiperviolento que se ha prolongado en el tiempo.
El 23 de enero en La Concordia, ocurrió la desaparición colectiva de diez trabajadores mineros de la empresa canadiense Vizsla Silver Corp. El lunes 9 de febrero, cinco de las víctimas fueron identificadas en una fosa localizada en el poblado El Verde, aproximadamente a 40 kilómetros del lugar de desaparición.
El 3 de febrero, en plena zona hotelera de Mazatlán, integrantes de una familia del Estado de México que estaban vacacionando fueron secuestrados por un grupo criminal. Hasta la fecha, los hermanos Omar Alexis (30 años), Javier (25 años) y Gregorio Ramírez Sabino (18 años), y su cuñado Óscar García Hernández (30 años), siguen sin ser localizados.
A este hecho se suma el asesinato de Ricardo Mizael López Cebreros, adolescente de 16 años, el 11 de febrero en Culiacán, cuando fue atacado por hombres armados al salir a comprar alimento para unos gatitos que había rescatado.
Guanajuato: masacre tras partido de fútbol amateur
El 25 de enero en Loma de Flores, Salamanca, Guanajuato, hombres armados abrieron fuego contra personas que estaban reunidas tras un partido de fútbol amateur. La masacre dejó 11 personas muertas, jóvenes entre 18 y 30 años. Al día siguiente, autoridades federales anunciaron la detención de integrantes del cártel dominante en la región. Este acto criminal se enmarca en un contexto local de violencia generada por la disputa territorial entre dos grandes grupos criminales.
La influencia criminal en la vida pública
Cada uno de estos hechos tiene su especificidad en las investigaciones respecto a perpetradores y móviles, pero queda clara la influencia en la vida pública de los grupos criminales organizados y el uso excesivo que hacen de la violencia en sus expresiones más crueles: desapariciones, reclutamiento forzado, masacres, secuestro, extorsiones y desplazamiento forzado. Estos métodos son eficaces para sostener, junto con la impunidad y la corrupción, las ganancias económicas y el control territorial que generan los negocios ilícitos, incluyendo no solo las drogas, sino la explotación de recursos minerales y la capitalización de la vida misma.
También queda claro el carácter generalizado de la inseguridad, donde la población en su conjunto somos víctimas potenciales de algún delito o crimen. Y, por otro lado, que todavía no alcanzamos a dimensionar la magnitud de las afectaciones sufridas en las comunidades, ni a imaginar la tarea titánica que conllevará reparar las huellas traumáticas que quedarán en el cuerpo social como una impronta que atravesará las generaciones venideras.
Riesgos, tensiones y movilizaciones ante el Mundial
La agenda político-económica vs. la agenda de las víctimas
Ante este complejo escenario, y en vísperas del ambiente festivo que desata la pasión por el fútbol, es necesario poner el foco en algunas aristas del evento, donde estarán en juego y en tensión varios elementos entre la agenda político-económica y la agenda de las víctimas.
Desde la cancha del gobierno federal, y bajo la narrativa nacionalista de fomentar la cultura asociando el fútbol con la identidad, la historia y la cohesión social, en la mañanera del 18 de noviembre de 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el "Mundial Social 2026". Este consistirá en una serie de actividades y estrategias en torno al gran evento, como la construcción de canchas deportivas en todo el país, "mundialitos" o torneos para niñas, niños y adolescentes, juventudes, adultos mayores y personas con discapacidad, y la organización de espacios para ver los partidos de manera directa.
En términos económicos, Mikel Arriola, Comisionado de la Federación Mexicana de Fútbol, declaró en una reunión con la Confederación Patronal de la República Mexicana que el Mundial dejará una derrama económica superior a los 3 millones de dólares en el país con la llegada de 5.5 millones de turistas que se espera lleguen a presenciar el torneo.
Los riesgos y oportunidades para las víctimas
En contraste, para las víctimas el Mundial representa algunos riesgos, pero también, aprovechando que los ojos del mundo estarán puestos en nuestro país, la oportunidad para movilizarse y visibilizar a nivel internacional la gravedad de la crisis de desaparición y forense en México.
Entre los riesgos está que su labor de búsqueda se vea afectada al quedar detenida por la organización del evento; que los espacios de memoria en los estados sede no sean respetados; y que no se les permita llevar a cabo diversas acciones que colectivos y familiares de víctimas realicen.
José Raúl Servín García, integrante del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, expresó en una entrevista la preocupación de que algunas búsquedas que siguen procesando en la cercanía del estadio puedan quedar detenidas por los preparativos del Mundial. También comentó que los colectivos temen que, en aras de remodelar y dejar "bonita" la ciudad, el gobierno intervenga la Glorieta de los y las desaparecidas, punto de memoria y encuentro de todos los colectivos, borrando las fichas con los rostros de las personas desaparecidas.
Los intentos por parte de autoridades de "limpiar" o "higienizar" los espacios públicos que han tomado las familias de las víctimas no son novedad, y esto también ha ocurrido en la Glorieta de las y los desaparecidos en la Ciudad de México.
Movilizaciones y capacidad de agencia
En relación con la toma de calles como vía de exigencia, se esperan movilizaciones y actividades de protesta pacífica por parte de colectivos y familiares de víctimas en ciudades sede como Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México.
Integrantes del gremio minero, familiares de las víctimas de La Concordia y personas solidarias se movilizaron en Sinaloa, Hidalgo, Zacatecas, Chihuahua, Durango, Sonora, Guanajuato y San Luis Potosí en solidaridad y para exigir justicia y seguridad. Por su parte, familiares y amigos de la familia desaparecida en Mazatlán se manifestaron afuera del Palacio de Gobierno del Estado de México y de Palacio Nacional para pedir la intervención de la gobernadora y la presidenta.
Berenice López Cebreros, madre de Ricardo Mizael, convocó el pasado domingo 22 de febrero a la marcha "con los niños no", para exigir paz y justicia. El domingo 15 de febrero, familiares de personas desaparecidas en Sinaloa se integraron en el primer desfile del Carnaval en Mazatlán, donde algunas personas asistentes les expresaron su apoyo.
Coexistencia entre derechos: deporte y seguridad
Ante la inseguridad y violencia que se vive en varias regiones del país, y que se puede profundizar después de los eventos del domingo pasado en Jalisco, no tenemos nitidez del panorama para los próximos meses. No obstante, cabe mencionar que si bien los intereses político-económicos —incluyendo la relación de seguridad entre México y Estados Unidos— de un evento de tal magnitud como el Mundial son importantes, no deben ser en detrimento de las víctimas ni de la situación que experimentan sus familiares y el país entero.
Tampoco se pueden barrer los crímenes por debajo de la alfombra y hacer que "no pasa nada" en casa. Antes bien, el Mundial debería fomentar la coexistencia entre el derecho al deporte y el derecho a la seguridad, a la búsqueda, a la memoria.
Así como el fútbol es un fenómeno de carácter global, también lo es el crimen de desaparición de personas. Que la fraternidad del deporte y el respeto por el sufrimiento social nos permita construir un tiempo-espacio en torno al Mundial, donde la alegría de la fiesta del fútbol no opaque o anule el dolor y el luto de quienes no tienen nada que celebrar. Porque el juego terminará, las personas visitantes regresarán a casa y nosotros seguiremos en una tragedia persistente, porque la seguridad, la protección y el cuidado de la vida, no son cosa de juego.
