Angélica María, la última víctima mortal de El Mencho en Jalisco: una historia silenciada
Última víctima de El Mencho: Angélica María en Jalisco

La última víctima mortal de El Mencho: una historia que merece ser contada

En medio del caos y la violencia que sacudió Jalisco el pasado domingo 22 de febrero, una vida se perdió entre balas y fuego, quedando relegada a simples notas a pie de página. Angélica María, una madre de familia de 44 años y con un embarazo de cuatro meses, se convirtió en la última víctima mortal atribuida a Nemesio Oseguera, "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Su historia, aunque silenciada en los informes oficiales, es un crudo recordatorio del costo humano de la guerra contra el narcotráfico en México.

Un domingo familiar truncado por la violencia

Como muchos ciudadanos, Angélica María inició su día en familia, asistiendo a misa en la Parroquia de Nuestra Señora de Altagracia en Zapopan. Mientras tanto, la metrópoli y diversas zonas del estado vivían un aumento en bloqueos, enfrentamientos e incendios de comercios. A pesar de las advertencias emitidas por autoridades, como la activación del código rojo por el alcalde Pablo Lemus, ella y su familia decidieron dirigirse al Parque Altagracia en la colonia homónima, cerca de Belenes.

Según informes de la Fiscalía del Estado, su esposo se ausentó brevemente para comprar agua, dejándola a ella y a sus dos hijos en el parque. En ese momento, varios individuos armados llegaron en camionetas y dispararon contra una estación de la Policía de Zapopan, ubicada a sus espaldas. Una bala perdida alcanzó a Angélica María, causándole la muerte instantánea en el lugar. Ella fue la única víctima civil en esa jornada fatal, un dato que contrasta con la magnitud de la violencia reportada.

El silencio oficial y el llamado a la acción

Pese a la tragedia, el nombre de Angélica María ha sido omitido en gran parte de los comunicados oficiales, reduciendo su historia a una estadística más en la contabilidad de la violencia. Sin embargo, su caso simboliza una poderosa razón para exigir cambios. Como sociedad, es imperativo:

  • Recordar a cada víctima por su nombre y no como un número.
  • Exigir en las calles, plazas, redes sociales y marchas el derecho a una vida en paz.
  • Presionar a las autoridades para que prioricen la seguridad ciudadana sobre intereses políticos.

La guerra contra el narcotráfico ha dejado demasiadas pérdidas, y casos como el de Angélica María deben impulsar un diálogo nacional sobre estrategias más efectivas y humanas. Su memoria nos obliga a no normalizar la violencia y a buscar soluciones que protejan a las familias mexicanas.