De santuario a necrópolis: La ballena gris sucumbe al hambre y calor en México
Ballena gris muere por hambre y calor en santuarios mexicanos

De santuario a necrópolis: La ballena gris sucumbe al hambre y calor en México

El cambio climático ha transformado drásticamente los santuarios mexicanos de la ballena gris (Eschrichtius robustus), pasando de ser zonas de apareamiento y parto a convertirse en auténticos cementerios marinos. En apenas ocho años, la población de esta especie emblemática ha caído de 27 mil a menos de 13 mil ejemplares, según datos actualizados, marcando una crisis ecológica sin precedentes en las costas del país.

Una mortandad inusual y nacimientos históricamente bajos

Durante un recorrido reciente por Laguna San Ignacio, en Baja California, se encontró un ejemplar adulto sin vida, desnutrido y en descomposición bajo el intenso sol, evidenciando la grave situación. Sergio Martínez, líder de monitoreo del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos (PRIMMA) de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, reveló que, por segundo año consecutivo, las reservas de la Biosfera El Vizcaíno y el Complejo Lagunar Bahía Magdalena registran alta mortandad y una tasa de natalidad alarmantemente baja.

"En cuanto a mortandad, tuvimos el año pasado 97 varamientos, este año llevamos poco más de 50, y aún falta un mes para finalizar la temporada", indicó Martínez. Destacó que, al igual que en 2025, el 13% de las ballenas llegaron flacas y con pobre condición física, pronosticando que muchas no sobrevivirán la migración de regreso al Ártico.

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El declive poblacional y los impactos del calentamiento

El llamado Evento de Mortalidad Inusual (UME), declarado en 2018 por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), ha dejado a la ballena gris con menos de la mitad de su población. Los nacimientos en 2026 cayeron a menos de 150 crías, la segunda cifra más baja de la historia, muy lejos del récord de 1,600 en 2004.

Serge Dedina, director ejecutivo de Costa Salvaje, alertó sobre el incremento en la temperatura del agua en Laguna San Ignacio, que pasó de 15-17 grados a 19-20.5 grados esta temporada, ahuyentando a las ballenas y adelantando su migración en dos semanas. Advirtió que, con un fenómeno de El Niño recargado pronosticado para 2026, la situación podría empeorar críticamente.

Esfuerzos de conservación y propuestas de cambio

Ante esta crisis, el PRIMMA ha solicitado a la Dirección General de Vida Silvestre elevar el estatus de protección de la ballena gris en la Norma Oficial Mexicana 059, pasando de "Bajo Protección Especial" a "Amenazada". Esto busca mayor atención en actividades de observación y conservación. Además, en la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional en Eslovenia, se propondrá un cambio en la normatividad internacional basado en datos de México, Estados Unidos y Canadá.

Los prestadores de servicios turísticos, como Daniel Aguilar, capitán de Antonio’s Ecotours, se han mostrado dispuestos a reducir la capacidad de carga en Laguna San Ignacio, disminuyendo el número de embarcaciones y visitantes para minimizar el impacto acústico y ambiental. "Estamos a tiempo de hacerlo; podemos ajustar precios para no afectar los ingresos locales", propuso Aguilar, destacando la importancia del aprovechamiento sustentable en esta Reserva de la Biosfera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Una especie resiliente y el llamado a la acción

Serge Dedina, quien fundó Costa Salvaje en el año 2000 tras vivir en Laguna San Ignacio, no pierde la esperanza en la resiliencia de la ballena gris, recordando cómo se recuperó de la cacería indiscriminada del pasado. "Todos podemos utilizar menos combustibles fósiles, optar por autos eléctricos o transporte público, y minimizar nuestro impacto ambiental", exhortó.

El trabajo coordinado de organizaciones como Costa Salvaje ha rendido frutos, como la creación de una servidumbre ecológica en 2006 para un uso racional de los recursos en la región. Sin embargo, el destino de la ballena gris sigue ligado a acciones urgentes contra el cambio climático, que amenaza con convertir sus santuarios en meros recuerdos de un paraíso perdido.

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