El jaguar mexicano enfrenta crisis de supervivencia con pérdida masiva de territorio
La emblemática especie Panthera onca, conocida como jaguar, ha experimentado una dramática reducción de su presencia en territorio mexicano, perdiendo más de la mitad de su distribución histórica según revela un estudio exhaustivo publicado por la Universidad Intercultural del Estado de México.
Distribución actual alarmantemente reducida
A pesar de que existen registros del jaguar en los 22 estados que conformaban su área de distribución original, la investigación titulada "El jaguar en México: patrimonio ambiental y sociocultural" establece que actualmente solo ocupa entre el 12% y 17% del territorio nacional. Esta reducción representa una pérdida superior al 50% de su hábitat histórico en nuestro país.
Los autores del estudio, coordinados por Mario César Lavariega-Nolasco, Rosa Elena Galindo-Aguilar y Dulce María Ávila-Nájera, advierten que esta especie catalogada como "en peligro de extinción" por la Norma Oficial Mexicana 059 enfrenta retos críticos que amenazan su supervivencia a largo plazo.
Principales amenazas identificadas
El compendio científico identifica tres amenazas principales que afectan al jaguar mexicano:
- Fragmentación y pérdida de hábitat: La expansión humana, ganadería extensiva y cambio de uso de suelo han reducido drásticamente su territorio.
- Aislamiento genético: Las poblaciones con menor diversidad genética se localizan precisamente en México debido a barreras naturales y humanas.
- Cambio climático: Representa una amenaza severa que podría intensificarse en el futuro próximo.
Distribución geográfica actual y zonas críticas
Las poblaciones de jaguar habitan actualmente en ocho zonas identificadas como Áreas de Conservación y Manejo del Jaguar, que en total ocupan 348,277 kilómetros cuadrados. Estas áreas se distribuyen principalmente en:
- Planicies y montañas de la vertiente del Pacífico, desde Sonora hasta Oaxaca
- Sierra Madre Oriental, en el sur de Tamaulipas, oeste de San Luis Potosí y norte de Querétaro
- Norte y este de Oaxaca y tierras centrales de Chiapas
- Selva Lacandona en Chiapas
- Selva maya entre Campeche, Quintana Roo y Yucatán
Estados con mayor reducción de presencia
El estudio elaborado por 44 expertos documenta casos particularmente alarmantes:
Veracruz: Donde el jaguar se distribuía a lo largo de todo el estado, ahora se limita principalmente a la región de Uxpanapa al sur. Exploraciones recientes con cámaras trampa en áreas de manglares y humedales de Los Tuxtlas no registraron presencia de la especie.
Tabasco: Ha experimentado dinámicas de cambio de uso de suelo similares a Veracruz, con evidencia aislada principalmente en límites con Veracruz y la frontera con Guatemala.
Puebla: En la Sierra Madre Oriental, los monitoreos no arrojan evidencia actual de presencia de jaguares.
Hidalgo: Solo se conoce su existencia en el norte y este de la entidad, donde mantiene conectividad con áreas conservadas de Querétaro y San Luis Potosí.
Retos genéticos y viabilidad poblacional
Los estudios genéticos revelan que México alberga las poblaciones con menor diversidad genética de jaguar en toda su distribución continental. Esta situación se agrava por:
- Áreas sin vegetación que limitan el tránsito
- Desarrollos humanos que crean barreras infranqueables
- Tráfico ilegal de partes de jaguar, actividad aún extendida
Para que las poblaciones sean viables a largo plazo, se requieren más de 85 individuos, ya que las poblaciones pequeñas son extremadamente sensibles a:
- Endogamia (apareamiento entre parientes)
- Deriva génica (pérdida al azar de genes entre generaciones)
Contexto continental y esperanza de conservación
A pesar de la crítica situación en México, el jaguar aún se encuentra desde el norte de nuestro país hasta el norte de Argentina, aunque ya está declarado extinto en Uruguay y El Salvador. Los 22 estados mexicanos que actualmente albergan poblaciones de jaguar son:
Campeche, Chiapas, Chihuahua, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán.
La investigación concluye que la conservación del jaguar requiere acciones urgentes e integrales que aborden tanto la protección de su hábitat como la conectividad entre poblaciones aisladas, especialmente ante la amenaza adicional que representa el cambio climático para esta especie emblemática de la biodiversidad mexicana.