Autoridades ambientales despliegan operativo para capturar cocodrilos en presa coahuilense
En un esfuerzo por controlar una situación de riesgo ecológico, autoridades de Coahuila han colocado cuatro trampas con carnada en la Presa Palo Blanco, ubicada en el municipio de Ramos Arizpe. El objetivo es atrapar a cocodrilos de pantano que fueron introducidos ilegalmente por particulares en este cuerpo de agua, según informó Daniel González, director de Vida Silvestre de la Secretaría del Medio Ambiente del estado.
Monitoreo constante y estrategias de captura
González detalló que se identificó el área donde los reptiles se asolean o dejan rastros, permitiendo la instalación estratégica de las trampas. "Estamos a la espera de que el animal se acostumbre al olor de la carnada y pueda llegar", explicó el funcionario. Además, personal recorre en lancha las zonas pantanosas y con troncos para detectar posibles ejemplares adicionales, aunque la captura manual se considera complicada.
Hasta el momento, se ha avistado un cocodrilo de aproximadamente un metro de largo, lo que motivó la notificación a instancias federales de vida silvestre para un manejo adecuado de la especie, que está catalogada bajo Protección Especial según la NOM-059-SEMARNAT-2010.
Colaboración interinstitucional y acciones legales
El caso ha sido reportado a la Procuraduría de Protección al Ambiente (Profepa), involucrando también a personal del Museo del Desierto y Protección Civil estatal y municipal. González enfatizó que la introducción de estos animales fue un acto irresponsable, ya que "está haciendo mal al medio ambiente y al propio caimán, que estaba acostumbrado a vivir en cautiverio".
Se desconoce el número exacto de cocodrilos liberados, pero las autoridades mantienen un monitoreo constante en la zona. Una vez capturados, los ejemplares serán trasladados a zoológicos, criaderos o liberados en su hábitat natural, que no incluye Coahuila, dado que la especie no es nativa de la región.
Impacto ambiental y medidas preventivas
La presencia de cocodrilos en la presa representa un riesgo para el ecosistema local y la seguridad pública. González aclaró que es imposible que hayan llegado de manera natural, ya que el área está lejos de su distribución habitual. Para gestionar la situación, se ha enviado una solicitud formal a la Dirección General de Vida Silvestre de la SEMARNAT, buscando autorización para el control y manejo de los reptiles.
Este incidente subraya la importancia de proteger la vida silvestre y evitar introducciones ilegales, que pueden alterar los equilibrios ambientales y poner en peligro tanto a las especies como a las comunidades humanas.