El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, afirmó el jueves que Cuba aceptó una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria. Sin embargo, aclaró que aún no está claro si La Habana ha avalado las condiciones impuestas por Washington para la entrega de esos recursos.
Declaraciones de Rubio
“Dicen que la han aceptado. Veremos si eso significa que se concretará”, señaló Rubio ante periodistas. Estados Unidos ha logrado distribuir seis millones de dólares en ayuda humanitaria desde principios de año en Cuba, pero lo ha hecho a través de la Iglesia Católica, un mecanismo que ha generado fricciones con el gobierno cubano.
Mensaje en el aniversario de 1902
El miércoles 20 de mayo, Rubio emitió un mensaje con motivo del aniversario del primer izamiento de la bandera cubana en 1902. En él, se dirigió directamente al pueblo de la isla, subrayando las dificultades que atraviesan y responsabilizando a la élite gobernante de la crisis actual. Rubio sostuvo que los apagones de hasta 22 horas al día, la falta de electricidad, combustible y alimentos no se deben a un “bloqueo” petrolero estadounidense, sino al saqueo de recursos por parte de quienes controlan el país.
Señaló a GAESA, corporación fundada por Raúl Castro hace 30 años y operada por las Fuerzas Armadas, como un “Estado dentro del Estado” que controla el 70% de la economía cubana y maneja activos por 18 mil millones de dólares. Rubio acusó a la élite cubana de haber dependido del petróleo gratuito de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y de destinar las ganancias de hoteles, bancos, tiendas y remesas a proyectos para extranjeros y lujos personales, en lugar de modernizar las centrales eléctricas o garantizar el bienestar del pueblo.
La oferta de Washington
El secretario de Estado reiteró que el presidente Donald Trump ofrece una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba, pero condicionada a que sea directamente con el pueblo y no con GAESA. Como parte de esa propuesta, anunció un paquete de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas, cuya distribución debería estar a cargo de la Iglesia Católica u organizaciones caritativas de confianza, para evitar que los recursos sean desviados.
Rubio insistió en que la ayuda no busca ser una caridad permanente, sino abrir la posibilidad de una “nueva Cuba”, donde los ciudadanos de a pie puedan tener negocios propios, medios de comunicación independientes y el derecho a elegir a sus gobernantes.



