Migrantes en colonia Vallejo se oponen a reubicación forzosa a refugios de la CDMX
Ante un presunto ultimátum emitido por autoridades del Gobierno de la Ciudad de México, cientos de migrantes asentados en la colonia Vallejo, alcaldía Gustavo A. Madero, han rechazado de manera firme su reubicación a refugios alternos. La madrugada de este viernes, al menos cuatro autobuses de pasajeros y un camión tipo torton arribaron a la calle Caruso, en el cruce con Clave, con la intención de participar en el traslado, pero la operación se encontró con una fuerte resistencia por parte de los migrantes y organizaciones de derechos humanos.
Ultimátum y movilización generan tensión y amparos legales
El día anterior, el funcionario Temístocles Villanueva, coordinador general de Atención y Movilidad Humana de la CDMX, acudió al campamento que lleva aproximadamente dos años en la zona de vías. Sin presentar un documento oficial, informó a los migrantes que tenían 24 horas para desalojar el espacio y reubicarse en albergues gubernamentales. Esta medida desencadenó la movilización de vehículos oficiales y provocó que activistas y organizaciones de derechos humanos se presentaran en el lugar, advirtiendo que ya se han tramitado al menos dos amparos en contra del desalojo.
Rodrigo Lledras, defensor de derechos humanos, explicó: "El refugio cuenta con 260 personas, de las cuales 170 son solicitantes de refugio y 100 son menores de edad. La autoridad actuó de manera abrupta, sin ofrecer soluciones consensuadas". Ante la negativa de diálogo por parte de los migrantes, Villanueva se retiró del campamento junto con los autobuses y camiones, dejando la situación en un punto muerto.
Vecinos exigen reubicación por problemas de salud y seguridad
Mientras tanto, los vecinos de la colonia Vallejo han elevado su voz para pedir la reubicación de los migrantes, argumentando graves problemas de insalubridad, propagación de enfermedades e inseguridad. Un residente señaló: "No es un llamado xenófobo; entendemos su situación precaria, pero al no tener condiciones adecuadas, carecen de baños dignos y desechan todo en las coladeras. Tuvimos que organizar un tequio entre padres para limpiar, arriesgándonos a adquirir enfermedades".
Los habitantes también mostraron preocupación por un brote de sarampión en la escuela primaria "La Prensa", donde aseguran se han registrado al menos cinco casos. Alma Cortés, directora de la primaria, afirmó: "Aquí tengo todas las pruebas y fundamentos jurídicos de por qué queremos una reubicación donde ellos vivan dignamente. No tienen letrinas, agua ni luz; eso no es vivir dignamente".
Violencia y consumo de drogas agravan la situación
Los vecinos adjudican la violencia en las calles aledañas al campamento al consumo de drogas y alcohol entre los migrantes. Una vecina comentó: "Se pelean, toman, se golpean; nosotros buscamos un bien para ellos y nos agreden". Además, mencionaron preocupaciones sobre explotación infantil, aunque Yeliana Moren, migrante venezolana, negó esto último, asegurando que los niños están estudiando.
Moren reconoció el consumo de drogas en el campamento, pero defendió las condiciones de vida: "No estamos en condiciones indignas como dicen. Sí tenemos agua y luz, pero no podemos pagar un lugar para vivir. Los albergues no sirven; parecen un penal o un anexo". Esta postura refleja el rechazo generalizado de los migrantes a la reubicación propuesta, prefiriendo mantener su asentamiento actual pese a las adversidades.
La situación en la colonia Vallejo sigue siendo crítica, con tensiones entre migrantes, vecinos y autoridades, sin una solución inmediata a la vista. La falta de diálogo y el ultimátum han exacerbado los conflictos, dejando en evidencia la necesidad de abordar este tema con mayor sensibilidad y planificación.