Mujeres migrantes enfrentan barreras en acceso a salud sexual y reproductiva en México
Migrantes enfrentan barreras en salud sexual en México

Mujeres migrantes enfrentan barreras en acceso a salud sexual y reproductiva en México

En medio de rutas marcadas por la violencia, la burocracia y el miedo, los cuerpos de las mujeres migrantes continúan siendo territorio de silencios y ausencias institucionales. La travesía migratoria se convierte en un camino lleno de obstáculos que van más allá de las fronteras físicas.

Historias de violencia y desprotección

Louis es una mujer joven que se vio obligada a abandonar Haití debido a amenazas de grupos criminales. Inició su tránsito en 2025 con el objetivo de encontrar una vida mejor en Estados Unidos, pero el endurecimiento de las políticas migratorias la obligó a permanecer en México. Su entrada al país fue a través del Río Suchiate, donde intentó iniciar sus trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). Sin embargo, tras largos meses de espera, no logró obtener su documentación migratoria.

Para muchas personas en movilidad, México representa uno de los países más difíciles de transitar, no solo por la creciente militarización de las fronteras, sino por los altos niveles de violencia que incluyen secuestros, extorsiones y agresiones sistemáticas. A esta realidad se suma la discriminación generalizada, la imposibilidad de regularizar su estatus migratorio y la ausencia de políticas públicas que garanticen el acceso a servicios básicos.

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Violencia sexual y derechos invisibilizados

Las mujeres migrantes enfrentan riesgos específicos durante su tránsito, particularmente la violencia sexual. En este contexto, el acceso a los derechos sexuales y reproductivos debería estar garantizado, pero la realidad es muy diferente. "Se les mira como acompañantes y no como mujeres que migran solas o que van como principales cuidadoras", explica Monserrat, de la organización Las Vanders, que acompaña a personas en contextos de movilidad.

La narrativa predominante mantiene las necesidades específicas de las mujeres migrantes alejadas de los programas y políticas dirigidas a personas en movilidad. "La sexualidad y la reproducción es algo que acompaña a las mujeres siempre, y tiene modificaciones importantes cuando se atraviesan distintas violencias", añade Monserrat.

Barreras idiomáticas e institucionales

La experiencia de Louis ilustra las múltiples barreras que enfrentan las mujeres migrantes. Cuando quedó embarazada, buscó atención médica por su cuenta, a pesar de no contar con documentación migratoria. Las complicaciones surgieron cuando el personal de salud descubrió que no hablaba su idioma. El criollo haitiano, aunque similar al francés, presenta diferencias significativas que crearon una barrera comunicativa insalvable.

La insistencia en solicitar documentos migratorios por parte del personal médico resultó en la interrupción de la atención. "Hay un desconocimiento importante sobre los documentos migratorios. Nos ha tocado que las compañeras lleguen con sus tarjetas y las personas funcionarias públicas no sepan qué son", relata Monserrat.

Avances legales versus realidad migrante

Aunque en 2023 la Suprema Corte de Justicia de la Nación despenalizó el aborto a nivel federal, estos avances legales están muy alejados de la realidad que viven las mujeres migrantes. Para acceder a servicios de salud reproductiva, se requiere una serie de recursos que la mayoría de las migrantes no poseen:

  • Conocimiento sobre sus derechos
  • Información sobre dónde acudir
  • Redes de apoyo durante el proceso
  • Recursos económicos básicos

Muchas mujeres migrantes provienen de países con leyes más restrictivas. Haití, por ejemplo, tiene prohibición absoluta del aborto, considerándolo un delito con severas penas de cárcel. Esta realidad legal previa afecta su percepción sobre los derechos disponibles en México.

Falta de políticas públicas específicas

A pesar de que la Ley General de Salud y la Ley de Migración establecen que toda persona tiene derecho a acceder a servicios de salud sin importar su estatus migratorio, la implementación práctica es deficiente. No existen políticas públicas que atiendan las necesidades específicas de las mujeres migrantes en materia de derechos sexuales y reproductivos.

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"La mayoría de las instituciones que atienden a personas migrantes, sean públicas o privadas, no tienen el foco en estos temas", explica Monserrat. "No se tienen las mujeres como centro o la idea de que sí hay una diferenciación en la atención".

Migración como acto humano criminalizado

Migrar es un acto humano que ha existido a lo largo de la historia, pero que actualmente está atravesado por la criminalización y el estigma. Si bien la atención prioritaria para personas en movilidad incluye la regularización migratoria, alimentación y salud mental, es indispensable garantizar una atención integral que incluya la salud sexual y reproductiva.

Las mujeres migrantes están expuestas a múltiples violencias y a la desprotección del Estado. Sus cuerpos no pueden seguir siendo el último asunto en las agendas públicas. La necesidad de políticas específicas, capacitación del personal institucional y eliminación de barreras idiomáticas se vuelve cada vez más urgente en un contexto migratorio cada vez más complejo y peligroso.