Arqueólogos denuncian parques arqueológicos apócrifos en Tren Maya
Denuncian parques arqueológicos apócrifos en Tren Maya

Arqueólogos del INAH cuestionan autenticidad de parques en el Tren Maya

Un grupo de especialistas en arqueología ha levantado la voz para denunciar lo que califican como "un gran desastre" en la construcción de parques arqueológicos en los estados de Quintana Roo y Campeche. Según sus investigaciones, al menos 30 monumentos reconstruidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no corresponden a emplazamientos originales, sino que son "imitaciones prehispánicas" elaboradas con materiales modernos.

La denuncia pública durante seminario del INAH

El arqueólogo Fernando Cortés de Brasdefer presentó esta preocupante revelación durante la mesa ¿Construimos pirámides?, realizada en el auditorio Wigberto Jiménez de la Dirección de Estudios Históricos del INAH. El evento formó parte del seminario Patrimonio Cultural. Antropología, Historia y Legislación, moderado por Bolfy Cottom.

"Reunieron las piedras y construyeron 47 monumentos, de los cuales sólo 16 pertenecen a un emplazamiento", explicó Cortés con evidente preocupación. "¿Qué significa pertenecer a un emplazamiento? Que así como los encontraron, los fueron edificando... Pero los demás edificios los revolvieron; las piedras originales de las fachadas algunas sí son, pero los núcleos fueron hechos con unos cajones revestidos, forrados. Ese es el invento".

Estructuras cuestionadas en parques Balam Tun, K'awil y Xpujil

Los monumentos en cuestión se encuentran en los parques Balam Tun, K'awil y Xpujil, todos ellos parte del proyecto del Tren Maya. Cortés fue enfático al señalar que cuando se afirma que estas estructuras tienen más de 1000 años de antigüedad, no es posible determinar a qué se refieren exactamente, ya que se registró la pérdida de secuencia en las piedras originales.

"Ese cajón, ese cuadro grande que vemos en el primer plano, es un edificio imitando a uno prehispánico, pero lo rellenaron con materiales modernos de construcción", detalló el especialista, evidenciando la mezcla de elementos antiguos y contemporáneos que, según su perspectiva, comprometen la integridad histórica de los sitios.

Califican los parques como "apócrifos" y piden su retiro

Fernando Cortés no tuvo reparos en calificar estos parques arqueológicos como completamente apócrifos. "Esos parques no son arqueológicos, son un fraude y, desde mi perspectiva, deben ser retirados", declaró durante su intervención.

El arqueólogo advirtió sobre las discusiones internas en el INAH respecto a la posible concesión de estos espacios: "Pero al INAH no le debe importar eso, sobre todo a los académicos. Eso no nos importa. Porque nosotros administramos monumentos, zonas arqueológicas y no estructuras nuevas construidas con materiales arqueológicos".

Cortés expresó su preocupación por el precedente histórico que esto establecería: "Si se quedan es un antecedente histórico que el INAH nunca se va a quitar y siempre se le va a responsabilizar de eso".

Críticas al doble discurso institucional

Por su parte, la arqueóloga Noemí Castillo sumó su voz crítica al señalar lo que considera un doble discurso por parte de la dependencia. "No hay dinero para restaurar lo que hay, pero sí para construir esos (parques), gastar esos millones y que la arqueología se vaya al suelo", cuestionó.

Castillo no ocultó su indignación al referirse específicamente a lo ocurrido en Chetumal y Quintana Roo: "Es una vergüenza lo que se está haciendo en Chetumal y en Quintana Roo".

Implicaciones para el patrimonio cultural mexicano

Esta controversia plantea serias preguntas sobre:

  • Los criterios utilizados en la reconstrucción de sitios arqueológicos
  • La transparencia en el uso de recursos para proyectos de patrimonio cultural
  • La integridad científica de las intervenciones arqueológicas
  • El futuro de la conservación del patrimonio en el contexto de megaproyectos como el Tren Maya

Los especialistas coinciden en que esta situación podría establecer un precedente peligroso para la arqueología mexicana, donde la autenticidad histórica quedaría subordinada a intereses turísticos o de desarrollo.