Gobierno federal reconoce legado de Margarita Maza Parada como primera Embajadora Histórica
El gobierno federal publicó ayer un decreto en el Diario Oficial de la Federación, en el que destacó el papel crucial de Margarita Maza Parada como la primera Embajadora Histórica de la República Mexicana. Este reconocimiento se basa en los servicios prestados a la patria ante el gobierno de los Estados Unidos en 1866, durante un período crítico de la historia nacional.
Un apoyo inquebrantable a la causa liberal
La publicación oficial partió de la unión de Margarita Maza con Benito Juárez, el 31 de julio de 1843, y enfatizó que ella "no dudó en ningún momento en apoyar la causa liberal". Pese a las adversidades, incluyendo su traslado forzoso con su familia a Estados Unidos en octubre de 1864, su compromiso con los ideales liberales permaneció firme.
El decreto expuso que "las penurias y dolorosos trances vividos por Margarita Maza en el exilio, sobre todo con el fallecimiento de sus hijos, en diciembre de 1864 y agosto de 1865, hicieron más duro su destierro". A pesar de estas pérdidas personales, su determinación no flaqueó, y continuó trabajando por la causa mexicana desde el extranjero.
Misión diplomática y reconocimiento internacional
Margarita Maza fue reconocida en Estados Unidos como "la primera diplomática mexicana", luego de cumplir con una misión encargada por el propio Benito Juárez el 18 de marzo de 1866. En esta misión, viajó a Washington junto con sus hijas, donde visitó al ministro de la Legación Mexicana, Matías Romero, para fortalecer las relaciones bilaterales en un momento de crisis.
Este esfuerzo diplomático propició que, una vez recuperado el territorio de la República y después del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, la familia Juárez pudiera regresar a México. El presidente estadounidense Andrew Johnson reconoció a Margarita Maza como la primera diplomática mexicana y amiga del gobierno del país vecino. Como gesto de apoyo, puso a su disposición, de su familia y acompañantes, el buque de guerra Wilderness, que zarpó el 10 de julio de 1867 del puerto de Nueva Orleans y atracó en Veracruz el 14 de julio del mismo año, siendo objeto de una espontánea y calurosa bienvenida.
¿Quién fue Margarita Maza Parada?
Margarita Maza Parada (1926-1871) fue una mexicana que supo vivir su momento histórico y no se limitó a ser la esposa de Benito Juárez. A pesar de la escasez de fuentes históricas, se ha descifrado su participación política, que fue clave en el destino de México, como lo muestran sus cartas y su manejo político durante su exilio en Estados Unidos.
Por ello, su figura ha sido revalorada en tiempos recientes. El gobierno federal declaró, en diciembre de 2025, al 2026 como el Año Margarita Maza Parada, honrando su legado y contribuciones a la nación.
Vida personal y contribuciones políticas
El 31 de julio de 1843, Margarita y don Benito contrajeron nupcias en el templo de San Felipe Neri, Oaxaca, un evento que marcó el inicio de una vida llena de desafíos y compromisos. Una vez juntos, Margarita se vio envuelta en las circunstancias turbulentas de la época, como cuando Juárez fue detenido en la Villa de Etla en 1853, por órdenes del gobernador Ignacio Martínez Pinillos, y expulsado de Oaxaca.
Fue trasladado al puerto de Veracruz, perseguido por Antonio López de Santa Anna, hasta ser expulsado del país y llegar a Nueva Orleans. Margarita huyó con sus hijos, puso una tienda y tejió ropa para ganar dinero, del que envió una parte a Juárez en el extranjero, demostrando su resiliencia y apoyo incondicional.
Cuando triunfó la Revolución de Ayutla, don Benito colaboró con el gobierno de Juan Álvarez como ministro de Justicia, iniciando así su carrera política a nivel nacional. En este contexto, doña Margarita desempeñó un lugar especial, participando activamente en la resistencia durante la Intervención Francesa. Organizó las juntas patrióticas de mujeres para obtener recursos para los hospitales, llamando a la resistencia de la República y fortaleciendo el movimiento liberal desde dentro.
Su legado como embajadora histórica y figura clave en la diplomacia mexicana sigue siendo relevante hoy, recordándonos el papel vital que las mujeres han jugado en la construcción de la nación.



