La guerra no perdona: Patrimonio cultural de la humanidad bajo fuego en Irán y Líbano
El conflicto armado desatado tras el bombardeo conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero, que acabó con la vida del ayatolá Alí Jameneí y otros altos funcionarios, ha dejado una estela de destrucción que va más allá de las pérdidas humanas, que superan las tres mil víctimas. La infraestructura energética, eléctrica, viviendas, hospitales, escuelas y universidades han quedado devastadas, pero un daño particularmente doloroso es el sufrido por el patrimonio cultural, con sitios emblemáticos reducidos a escombros.
Irán: Un tesoro persa en peligro
Irán, hogar de 29 sitios declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO, enfrenta una crisis cultural sin precedentes. Las autoridades iraníes reportan que los ataques han afectado ya 120 museos y 56 construcciones de gran valor histórico y artístico. Entre los blancos más significativos se encuentra el Palacio de Golestán en Teherán, inscrito en la lista de la UNESCO en 2013.
Este complejo amurallado, iniciado en el siglo XVI durante la dinastía safávida y residencia de las dinastías Kajar y Pahlavi, es un ejemplo sublime de la arquitectura persa. Sus albercas, jardines, artesonados coloridos y vitrales, que mostraban influencias occidentales, no resistieron la andanada de proyectiles. El bombardeo en la plaza de Arag destruyó vidrieras, puertas, ventanas y encofrados, dañando severamente su estructura y los interiores extraordinarios, como salones recubiertos de espejos.
La monumental Isfahan también ha sido alcanzada, con proyectiles afectando la plaza Naqsh-e Jahan y su gran mezquita del Sah, una de las joyas de la cultura persa islámica. Esta destrucción se suma a la ya vista en conflictos previos, como en Siria, donde la Citadela de Alepo y el sitio de Palmira fueron brutalmente dañados, o en Irak, con la Gran Mezquita de al Nuri en Mosul destruida en 2003.
Líbano: Antigüedades romanas y fenicias bajo asedio
La invasión israelí en Líbano está causando estragos similares, con sitios culturales y religiosos en la mira. Baalbek, un centro arqueológico con vestigios de la antigua Roma (Helíopolis) y protegido por la UNESCO, ha sufrido bombardeos en sus cercanías. La colosal columnata del Templo de Júpiter, el Templo de Baco con su magnífica puerta y el Templo circular de Venus, enmarcados por la belleza del monte Hermón, ahora enfrentan la amenaza de drones y misiles que podrían afectar sus estructuras milenarias.
En Tiro, al sur del Líbano, varios edificios y viviendas han sido destruidos, con bombas cayendo cerca del Hipódromo romano, el mejor conservado del mundo. Arqueólogos han colocado escudos azules de la UNESCO para intentar proteger el lugar, pero la destrucción de puentes históricos y la amenaza a esta sede de la cultura fenicia, vinculada al rey Ahiram y al mito de Europa, evidencian una arrogancia devastadora. Sidón, otra ciudad antigua, ha reportado muertes y heridos tras ataques israelíes, con al menos 254 fallecidos y 1,165 heridos en una reciente oleada.
El riesgo se extiende a lugares sagrados como la Basílica del Sepulcro de Cristo, el Muro de los Lamentos y la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, donde material bélico ha caído cerca, poniendo en peligro uno de los sitios más emblemáticos de las religiones monoteístas.
Un llamado internacional ignorado
La destrucción deliberada del patrimonio cultural está catalogada como un delito contra la humanidad por el derecho internacional. La Convención de La Haya de 1954 establece que los daños a bienes culturales de cualquier pueblo constituyen un menoscabo al patrimonio de toda la humanidad. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional urge a los Estados a sancionar estos actos.
Como señaló el escritor palestino Raja Shehadeh, la destrucción de sitios como la Gran Mezquita de Omari en Gaza o la iglesia de San Porfirio refleja una "facilidad con la que se acepta que los palestinos de Gaza no son un pueblo que merezca que se preserve su patrimonio". A pesar del llamado del ex secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, en 2014 para respetar el patrimonio cultural durante conflictos, la guerra continúa arrasando con las marcas de grandes civilizaciones, en una muestra de que no se aprende de la historia.



